La Justicia de Córdoba condenó a Maximiliano “Fofi” Borgonovo a cinco años y cuatro meses de prisión por integrar la organización conocida como “Los Rompepiernas”. Los mensajes encontrados en su teléfono resultaron una prueba clave para reconstruir el funcionamiento de la banda.
Cómo operaba la banda de “Los Rompepiernas” y qué encontraron en los teléfonos
La Cámara 11ª del Crimen de Córdoba condenó a cinco años y cuatro meses de prisión a Maximiliano Ángel “Fofi” Borgonovo, señalado como uno de los cabecillas de la organización conocida como “Los Rompepiernas”. El tribunal, presidido por la jueza María Gabriela Rojas Moresi, lo encontró culpable de asociación ilícita, encubrimiento agravado, abuso de armas y daño.
La organización se dedicaba al cobro violento de deudas que otros acreedores consideraban incobrables. A cambio de sus servicios, reclamaba alrededor del 30% del dinero o los bienes recuperados. El grupo aceptaba pesos, dólares, vehículos, inmuebles, joyas y otros objetos de valor.
Para presionar a los deudores, sus integrantes recurrían al seguimiento, las amenazas y distintas formas de intimidación contra las víctimas y sus familiares. Una de las principales pruebas surgió del teléfono que secuestraron a Borgonovo. Los investigadores encontraron meses de conversaciones por WhatsApp con Juan Manuel “Cobranzas” De Bonis, Martín Gabriel “el Sobrino” Merlo y Leandro “Malvina” Bombardieri.
Según el fiscal Juan Pablo Klinger, esos intercambios permitieron reconstruir la coordinación, la logística y el reparto de tareas. “Las conversaciones por WhatsApp lo liquidaron”, señalaron fuentes con acceso al expediente. Además, los mensajes revelaban las estrategias para garantizar los cobros y se pretendía cobrar un porcentaje por cada operación.

La balacera que desencadenó la investigación contra “Los Rompepiernas”
La causa tomó impulso después de un ataque ocurrido el 7 de abril de 2025 en barrio Las Magnolias. Hombres vinculados a la organización efectuaron al menos 17 disparos contra una vivienda. La hija de la víctima salió ilesa mientras conducía una Toyota SW4, que recibió siete impactos. Además, un Audi Q5 estacionado recibió otros cuatro.
Borgonovo negó haber participado en el ataque y su defensa cuestionó los testimonios y las imágenes de las cámaras. Sin embargo, la jueza consideró que los mensajes encontrados en su teléfono coincidían con datos concretos del episodio, como los vehículos utilizados, el horario, la cantidad aproximada de disparos y la actuación coordinada.
La Justicia también condenó a De Bonis y Merlo a tres años de prisión como integrantes de la asociación ilícita. Bombardieri, señalado como segundo jefe junto a Borgonovo, continúa prófugo.
Al establecer la pena, la Cámara tuvo en cuenta la ausencia de antecedentes computables y sus vínculos familiares y laborales, pero también valoró la sistematicidad de la violencia y la peligrosidad del ataque. Además, ordenó decomisar armas, teléfonos, vehículos y otros bienes.
En su última palabra, Borgonovo negó haber participado de los hechos y cuestionó la interpretación de sus mensajes. El tribunal, sin embargo, mantuvo la condena y cerró una de las principales causas contra la organización.
Fuente: Radio Mitre.