Mario Forquera, Fabio Vallejos y Jorge Emanuel Segura eran oriundos de San Rafael y habían encontrado en Neuquén su lugar de residencia o de trabajo. El primero fue víctima de un brutal homicidio en Senillosa, el segundo apareció muerto en circunstancias que aún investiga la Justicia y el tercero perdió la vida durante el incendio de una precaria construcción en Añelo.

En poco más de un mes, tres familias de San Rafael quedaron atravesadas por tragedias ocurridas a cientos de kilómetros de nuestro departamento, todas en la provincia de Neuquén. Las muertes de Mario Andrés Forquera, Fabio Alejandro Vallejos y Jorge Emanuel Segura fueron conocidas entre agosto y los primeros días de septiembre y provocaron un fuerte impacto también en nuestra comunidad, especialmente por la importante cantidad de sanrafaelinos que desde hace años se radican temporal o definitivamente en territorio neuquino, muchos de ellos atraídos por las posibilidades laborales vinculadas a la actividad petrolera.

El primero de los casos fue el de Mario Andrés Forquera, de 46 años y oriundo de Real del Padre, cuya desaparición había sido denunciada a comienzos de julio. La búsqueda se prolongó durante casi un mes hasta que, el 3 de agosto, sus restos fueron encontrados en un predio de la zona del Parque Industrial de Senillosa donde funcionaba un criadero de cerdos. Las pericias permitieron posteriormente confirmar su identidad y la investigación cambió definitivamente de rumbo: la Justicia estableció que se encontraba frente a un homicidio.

De acuerdo con la reconstrucción efectuada por el Ministerio Público Fiscal neuquino, Forquera habría sido atacado entre la noche del 4 y la madrugada del 5 de julio luego de una discusión relacionada con la supuesta desaparición de un taladro. La acusación sostiene que fue sometido a una violenta agresión y abandonado en condiciones de indefensión dentro del predio. Tres hombres fueron imputados como coautores de homicidio doblemente agravado por ensañamiento y alevosía y permanecen bajo prisión preventiva mientras avanza la investigación. A comienzos de septiembre, la Justicia incluso rechazó el pedido de uno de ellos para cumplir la medida bajo arresto domiciliario.

Cuando todavía persistía la conmoción por aquel crimen, el 1 de septiembre se conoció la muerte de otro sanrafaelino. Fabio Alejandro Vallejos, de 56 años, fue encontrado sin vida en el departamento que ocupaba en Diagonal 25 de Mayo al 270, en pleno centro de la ciudad de Neuquén. Vallejos llevaba alrededor de dos años radicado allí y trabajaba para una empresa prestadora de servicios vinculada al sector petrolero. Sus compañeros comenzaron a preocuparse cuando no se presentó a trabajar y no pudieron comunicarse con él; cerca de las 11, una empleada que realizaba tareas de limpieza ingresó a la vivienda y encontró su cuerpo sobre una cama.

La presencia de golpes y cortes en su rostro y cabeza hizo que desde un primer momento intervinieran la Fiscalía de Homicidios y personal especializado de la Policía. Las cámaras de seguridad permitieron identificar a un hombre que ingresó y salió del edificio en una franja horaria compatible con las últimas horas de Vallejos y que, según los investigadores, ya había concurrido anteriormente al domicilio. Sin embargo, la autopsia preliminar incorporó posteriormente un elemento que obliga a mantener cautela respecto de la mecánica del fallecimiento: determinó una congestión cardiopulmonar y señaló que los traumatismos observados no habrían provocado por sí mismos la muerte. La Justicia continúa a la espera de estudios complementarios para determinar qué originó ese cuadro y establecer si existió intervención de terceros.

El tercer episodio ocurrió apenas cinco días después y volvió a vincular a Neuquén con una familia sanrafaelina. Durante la madrugada del domingo 6 de septiembre, un incendio consumió por completo una casilla de madera ubicada en el barrio La Esperanza, en Añelo, uno de los epicentros de la actividad petrolera de Vaca Muerta. Una vez que los Bomberos Voluntarios lograron controlar las llamas comenzaron a remover los restos de la construcción y encontraron en su interior el cuerpo de Jorge Emanuel Segura, de 35 años, oriundo de Cañada Seca.

El incendio se habría iniciado cerca de las 4 de la madrugada. Conocidos de Segura habían permanecido junto a él hasta aproximadamente las 22 del sábado y, cuando posteriormente observaron humo y fuego en la propiedad, intentaron comunicarse en reiteradas oportunidades a su teléfono celular sin obtener respuesta. La fiscal Galia Borelli, de la Fiscalía Vaca Muerta Sur, dispuso las pericias necesarias para establecer el origen del siniestro. Entre las primeras hipótesis apareció la posibilidad de una falla eléctrica, aunque esa circunstancia deberá ser determinada técnicamente. Los restos del joven fueron trasladados posteriormente hacia San Rafael para su despedida e inhumación en Cañada Seca.

Así, en un período extremadamente breve, tres nombres volvieron a unir a San Rafael con Neuquén desde el dolor. Forquera, Vallejos y Segura formaban parte de ese permanente movimiento de mendocinos hacia una provincia que, especialmente por el desarrollo de Vaca Muerta y de su industria de servicios, se convirtió durante los últimos años en destino laboral para numerosos sanrafaelinos. Por eso cada uno de estos episodios excedió rápidamente el ámbito neuquino y tuvo repercusión inmediata en nuestro departamento.

No existe hasta el momento ningún elemento que permita relacionar entre sí los tres hechos y sus circunstancias son completamente diferentes. Sin embargo, la proximidad temporal de las muertes, la violencia extrema investigada en uno de los casos, los interrogantes que todavía rodean a otro y la tragedia ocurrida en Añelo conforman una sucesión que golpeó especialmente a una comunidad que mantiene fuertes vínculos familiares, laborales y sociales a ambos lados de la cordillera mendocina y la cuenca neuquina.