El Concejo Deliberante lanzó un certamen destinado a alumnos secundarios para rescatar relatos de barrios y distritos a partir de libros, documentos y testimonios de familiares y vecinos. La propuesta se enmarca en los 150 años del cuerpo legislativo.

Historias que permanecen en una conversación familiar, recuerdos de vecinos, acontecimientos que nunca llegaron a los libros y episodios que con el paso del tiempo fueron quedando en el olvido podrán convertirse en el punto de partida de las producciones de estudiantes secundarios de San Rafael. Ese es el objetivo de “Historias que nos encuentran”, el certamen impulsado por el Concejo Deliberante en el marco de sus 150 años.

La convocatoria está destinada a alumnos de 3°, 4° y 5° año del nivel secundario y de 6° año en el caso de las escuelas técnicas. La propuesta apunta a que los jóvenes investiguen historias relacionadas con el lugar donde viven o donde se encuentra su comunidad educativa y posteriormente las vuelquen en una producción literaria, alejándose del formato tradicional de un informe de investigación.

Nahuel Arscone, presidente del Concejo Deliberante, explicó a Diario San Rafael y FM Vos (94.5) que se busca que los estudiantes «nos puedan contar un poquito de cada uno de los lugares de donde viven, de donde está su comunidad educativa» y rescaten «esas historias que han quedado en el olvido, o aquellas que no, que no han quedado en el olvido y que los chicos tienen ganas de poder investigar y volcarlo en una producción literaria, no en un informe de investigación, en una narrativa».

La iniciativa no se limita a reconstruir el pasado. También pretende conocer qué mirada tienen actualmente los adolescentes sobre esas historias y qué elementos consideran importantes para pensar el futuro. «Fundamentalmente que también le pongan su toque de distinción, ¿no? Cuál es el sentir de hoy de nuestros adolescentes, nuestros chicos, nuestros chicas, respecto no solamente del pasado, sino también de este presente y proyectado hacia ese futuro», señaló Arscone.

Para desarrollar las investigaciones podrán recurrir a herramientas tecnológicas, aunque uno de los propósitos centrales es que no sean la única fuente. «Lo que busca este proyecto es que los chicos no solamente se apoyen en la tecnología, sino también en la bibliografía, en el recurso físico del libro, y también en la tradición oral», explicó.

Nahuel Arscone, presidente del Concejo Deliberante, dialogó al respecto

Precisamente, uno de los ejes del certamen será incentivar el diálogo entre generaciones. Los estudiantes podrán conversar con sus familias y vecinos para encontrar relatos que hayan sobrevivido a través de la transmisión oral y que puedan aportar elementos sobre la historia de cada barrio o distrito.

«Invito a los chicos que hablen con el papá, con la mamá, el abuelo, la abuela y el vecino, y puedan tratar de buscar esa historia de su lugar», expresó Arscone. Para el titular del Concejo Deliberante, este ejercicio tiene un alcance que supera al propio concurso y puede contribuir a recuperar vínculos dentro de la comunidad.

«El escucharse, la escucha activa, familiar y vecinal. Por eso no es solamente un concurso de historia. Sería un error englobarlo como un concurso de historia», sostuvo. Luego agregó: «Es presente más que nunca porque es escucha activa, es escucharnos, escucharnos hoy en el seno familiar y vecinal. Y es algo que tanto nos hace falta como comunidad, mucho, mucha falta nos hace».

La convocatoria comenzará a llegar a las escuelas y las bases estarán disponibles mediante los enlaces de la Dirección de Educación de la Municipalidad de San Rafael. También se dará intervención a la Dirección General de Escuelas y a las supervisiones. Los docentes tendrán la tarea de acompañar como tutores a quienes decidan participar.

A su vez, se sumarán institutos terciarios vinculados con Historia y la Universidad Nacional de Cuyo. El certamen contará además con la profesora María Elena Izuel como madrina de honor, quien acompañará el proceso.

La propuesta tiene un antecedente en una experiencia desarrollada años atrás por Manuel García Schneider y Daniel Carmona, que quedó interrumpida durante la pandemia ante las dificultades que generó la falta de presencialidad. Arscone recordó aquel proyecto y explicó que decidieron recuperar su espíritu y actualizar la iniciativa. «Las cosas lindas que se hacen hay que volver a repetirlas», sintetizó.

Las inscripciones se ponen en marcha durante estos días y la intención es que los alumnos puedan investigar y preparar sus trabajos durante septiembre y parte de octubre. Después comenzará el proceso de selección de las producciones que lleguen a las instancias finales y se estima que durante noviembre estarán definidos los ganadores.

El equipo ganador recibirá una tablet y entre los premios también se contempla un viaje educativo y recreativo a Malargüe. Arscone reconoció que se trata de una premiación austera por el contexto actual, pero destacó que el propósito principal pasa por movilizar a los jóvenes alrededor de la memoria de sus comunidades.

Además de conocer historias posiblemente desconocidas, el certamen permitirá observar qué aspectos del pasado eligen recuperar los adolescentes, cuáles consideran que deberían ponerse nuevamente en valor y qué proyectan para los próximos años. «Eso es una manera también de oír a ellos qué son las cosas que ellos necesitan», expresó Arscone.

En ese sentido, resumió uno de los conceptos que atraviesa la iniciativa y el lugar que pretende otorgarles a los estudiantes dentro de la comunidad: «Hoy necesitamos mucho a los chicos, porque no son el futuro, son el presente».