San Rafael contará con un “hospice”, un modelo de acompañamiento y cuidados paliativos destinado a personas que atraviesan la etapa final de una enfermedad. La iniciativa es impulsada por la Diócesis de San Rafael y llevará el nombre de Hospice Padre Pío.
La propuesta estará especialmente orientada a personas con enfermedades oncológicas avanzadas que ya no cuentan con posibilidades de tratamiento curativo, buscando brindarles acompañamiento espiritual, físico, emocional y social.
El concepto de “hospice” hace referencia a un modelo de cuidados al final de la vida que pone el foco en el bienestar, el alivio del sufrimiento y la dignidad de la persona, en lugar de perseguir la curación de una enfermedad que ya no responde a tratamientos.
Bajo el lema “Consolar y acompañar en el sufrimiento”, el proyecto pretende generar un ámbito cercano y humanizado, con características de hogar cristiano, tanto para los pacientes como para sus familias.
BUSCAN VOLUNTARIOS PARA PONER EN MARCHA EL PROYECTO
Uno de los primeros pasos será conformar el equipo de personas que acompañará esta nueva obra. Por eso, la Diócesis abrió una convocatoria a voluntarios interesados en ofrecer su tiempo y capacidades para asistir a los enfermos y sus familias.
Los voluntarios recibirán preparación para poder brindar acompañamiento humano y espiritual dentro de una tarea que no busca sustituir la atención médica profesional ni el trabajo que realizan las comunidades parroquiales.
Por el contrario, el Hospice Padre Pío apunta a integrarse a una red de cuidado junto a las familias, profesionales de la salud, parroquias y voluntarios.
Quienes quieran sumarse como voluntarios pueden completar el formulario de inscripción: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSe3CtOl3K-xIuigZyC4bX2XCOUTZuknwKqtm6JblAJah5mbIw/viewform
ACOMPAÑAR HASTA EL FINAL
Desde la iniciativa remarcan que la atención no estará limitada a las necesidades físicas. El objetivo es acompañar integralmente a cada persona, reconociendo su dignidad y permaneciendo cerca de ella durante el proceso final de su vida.
El proyecto se inspira en el pasaje del Evangelio “Estuve enfermo y me visitasteis” y lleva el nombre de San Pío de Pietrelcina.
De esta manera, la Diócesis de San Rafael comienza a dar forma a una nueva obra de servicio que tendrá una misión especialmente sensible: que quienes atraviesan el final de una enfermedad no tengan que hacerlo solos.