La entrenadora y nutricionista Blanca Pombal advierte que el paso del tiempo afecta a habilidades fundamentales como el equilibrio. No se trata solo de sostenerse en una pierna: intervienen el oído interno, la visión y la musculatura. Pensarlo como una sola pieza es un error; es un sistema que requiere ejercicio y atención constante.
Según Pombal, hay señales claras de alarma: “Si te sientes insegura al caminar, necesitas apoyarte con frecuencia o tropiezas más, tu equilibrio podría estar empeorando”. También menciona que actividades cotidianas como bajar escaleras o levantarse rápido pueden volverse más costosas cuando el control postural falla. Detectarlas temprano mejora la respuesta.
Por qué se complica con la edad
La pérdida de propiocepción, la disminución de fuerza en piernas y tronco, y la reducción de movilidad son responsables. Pombal recomienda combinar trabajo de fuerza con ejercicios de estabilidad y coordinación. En sus palabras: “No esperaría a una edad concreta ni a que aparezcan problemas” —es mejor prevenir que corregir más adelante.
Movimientos sencillos que ayudan
Pombal propone ejercicios fáciles: mantenerse sobre una pierna, caminar talón-punta, desplazarse lateralmente y sentadillas o zancadas con control. Empezar apoyándose cerca y sumar movimientos de brazos o girar la cabeza incrementa la dificultad sin perder seguridad. Practicarlos a diario mejora el equilibrio y se traduce en más confianza al moverse.

Mejorar el equilibrio no es solo cuestión deportiva: conserva autonomía y reduce riesgo de caídas. Pombal insiste en añadir fuerza con sentadillas, zancadas y progresiones con carga para reaccionar ante tropiezos. Integrar ejercicios que “trabajar el control postural” en la rutina diaria mantiene independencia y facilita las tareas del hogar.
No es una práctica exclusiva de mayores: cualquier edad se beneficia. Si se empieza joven, se preservan reflejos; si se incorpora después, también hay mejoras. Pombal recuerda que no hay ejercicios mágicos: la constancia y la progresión segura garantizan ganancias. Entrenar de forma regular transforma la vida cotidiana y la capacidad de movimiento.
La invitación es simple: dedicar minutos varios días por semana a ejercicios de estabilidad y fuerza. No se necesita equipo sofisticado; la consistencia manda. Con el tiempo notarás más equilibrio, menos temores al caminar y mayor confianza para afrontar escaleras y veredas irregulares. Es una inversión mínima con grandes beneficios.
Si notás cambios importantes, consultá con un profesional de la salud o un entrenador que adapte los ejercicios a tus necesidades. La idea es progresar sin riesgos, usar apoyos al inicio y aumentar dificultad gradualmente. Empezar hoy puede marcar la diferencia dentro de años: tu cuerpo te lo va a agradecer.
Fuente: Radio Mitre.