Ni la nieve ni las temperaturas extremas impidieron celebrar la décima edición del Festival del Gaucho y sus Raíces. Hubo música, peña y actividades hípicas entre El Sosneado y Los Parlamentos, con una importante participación de familias y gente de campo.
Desafiando las contingencias climáticas, como lo hacen habitualmente los puesteros frente a la lluvia, la nieve, el frío o el calor extremo mientras cuidan sus animales, la Agrupación Productores de Los Parlamentos celebró la décima edición del Festival del Gaucho y sus Raíces.

La propuesta cumplió 10 años reivindicando las costumbres y tradiciones de la gente de campo en uno de los puntos más alejados del territorio sanrafaelino.
“El Gaucho y sus Raíces lo dice todo. Lo vivimos este fin de semana en familia, con excelente comportamiento y actividades que disfrutamos”, expresaron desde la organización.
Y esta edición tuvo una postal muy particular. A pesar de la nieve y de temperaturas que descendieron hasta los 9 y 10 grados bajo cero, una importante cantidad de vecinos y visitantes acompañó las diferentes propuestas.
MÚSICA Y PEÑA PARA DESAFIAR EL FRÍO
La noche del sábado 12, la celebración comenzó en el Polideportivo de El Sosneado, donde el espacio cerrado permitió dejar momentáneamente afuera el intenso frío.

Allí hubo música y una concurrida peña baile que se extendió durante la jornada, reuniendo a familias, productores y vecinos de la zona.
FESTIVAL HÍPICO ENTRE LA NIEVE
El domingo las bajas temperaturas continuaron, pero tampoco lograron frenar los festejos.
La actividad se trasladó hasta la cancha de El Jagüel, en el paraje Los Parlamentos, donde se desarrolló el tradicional festival hípico con diferentes competencias.

La imagen fue particular: la cancha preparada para recibir las actividades y, alrededor, las improvisadas tribunas todavía con nieve. Pese al frío, el público volvió a hacerse presente para acompañar la jornada.
Así, entre caballos, música, nieve y temperaturas bajo cero, Los Parlamentos celebró una década de un festival nacido para mantener vivas la gauchería, la cuyanía y las tradiciones de la gente de campo.