El Centro de Capacitación para el Trabajo (CCT) Marinés Zuleta, que funciona en contexto de privación de libertad en San Rafael, continúa ampliando sus vínculos con el sector productivo local. En esta oportunidad, la institución avanza en una articulación con la bodega Gran Estate que permitió que estudiantes de carpintería elaboraran mobiliario destinado a la ONG Pata Pila.

Marinés Zuleta, directora del CCT, explicó a Diario San Rafael y FM Vos (94.5) que la institución depende de la Dirección de Educación Técnica y Trabajo y lleva 10 años desarrollando sus actividades dentro del sistema penitenciario local. Actualmente trabaja tanto en el Complejo de Alojamiento Permanente de calle Mitre como en la Unidad 10, conocida como El Cerrito.

La propuesta educativa incluye diferentes alternativas de capacitación. “En este lugar, acá en la calle Mitra, brindamos la formación de carpintería, electricidad, soldadura, artes aplicadas. Y en el Cerrito, brindamos electricidad y artes aplicadas”, detalló Zuleta.

La última experiencia de vinculación permitió sumar a la formación laboral un componente solidario y otro relacionado con el aprovechamiento de materiales. “Esta vinculación que hemos llevado ahora adelante es con la bodega Gran Estate de acá de San Rafael, y la vinculación se llevó para trabajar para una ONG que es Pata Pila”, explicó.

Como parte de la iniciativa, los estudiantes pusieron en práctica los conocimientos adquiridos en carpintería. “Hemos elaborado en el oficio de carpintería 5 mesones y 20 bancas para un comedor y para distintos sectores que tiene esta ONG. Todo con material recuperado”, señaló la directora.

El proyecto también involucró al comité de sustentabilidad de la bodega. El mobiliario fue confeccionado reutilizando palets, un material generado en cantidad por la actividad vitivinícola y que, mediante este tipo de iniciativas, puede adquirir un nuevo destino.

Marinés Zuleta, directora del CCT, explicó a Diario San Rafael y FM Vos (94.5) que la institución depende de la Dirección de Educación Técnica y Trabajo y lleva 10 años desarrollando sus actividades dentro del sistema penitenciario local

“Hemos trabajado con el comité de sustentabilidad de la bodega, lo cual permite recuperar, reducir y reciclar los palets de las bodegas”, destacó Zuleta. En este esquema, Gran Estate tomó contacto con el CCT para trabajar con la mano de obra de los estudiantes y buscó a la organización que recibiría posteriormente lo producido.

La beneficiaria fue Pata Pila, una ONG que desarrolla su tarea en sectores vulnerables. “Nos pareció muy propio realizar este tipo de producción a una ONG que trabaja en estos sectores que necesitan otro tipo de atención y contención”, expresó.

Más allá de esta experiencia puntual, Zuleta destacó la respuesta que encuentran las capacitaciones entre las personas privadas de libertad. Según explicó, existe una importante demanda para participar de las diferentes formaciones y los estudiantes aguardan los días destinados a concurrir al CCT para desarrollar los distintos oficios.

“Realmente hemos tenido siempre muy buenas respuestas”, sostuvo y agregó: “Nuestros estudiantes esperan el día que tienen que asistir al CCT a realizar la formación de los distintos oficios”.

La matrícula constituye otro indicador de la continuidad alcanzada por el proyecto educativo. “En 10 años hemos tenido siempre una matrícula que oscila entre los 100 y 125 estudiantes, porque para nosotros son estudiantes”, remarcó Zuleta.

La directora hizo especial hincapié en que la capacitación busca trascender el período de privación de libertad y ofrecer conocimientos que posteriormente puedan convertirse en una herramienta para conseguir trabajo. “Para la gente del servicio penitenciario, son personas privadas de libertad. Es el objetivo concreto, que ellos puedan incluirse social y laboralmente una vez que recuperen su libertad. Nosotros brindamos las herramientas”, manifestó.

En ese sentido, sintetizó la filosofía con la que trabajan desde el establecimiento: “Es cada ser el que hace de estas herramientas una oportunidad de crecimiento”.

Durante sus 10 años de funcionamiento, el CCT fue ampliando progresivamente su propuesta. En sus comienzos solamente disponía de dos formaciones y actualmente cuenta con diferentes oficios, buscando que la capacitación tenga relación con posibilidades concretas de inserción laboral.

“Empezamos con dos formaciones de oficios que dictábamos al inicio de esta institución, cuando recién comenzamos a trabajar, y hoy tenemos un abanico amplio que responde a las demandas del sector socioproductivo, donde podemos lograr que nuestros estudiantes se inserten una vez que recuperan su libertad”, concluyó Zuleta.