Por Enrique Mario Barrera | Otra vez la situación económica parece marcar nuestro destino, otra vez la mediocridad de la dirigencia política, de todos los niveles, marca el camino errante para donde debe ir nuestro futuro.

Desde que recuperamos la democracia venimos en una espiral descendente que parece no tener fin en mi opinión, solo se ve ambición de obtener cargos y recompensas dentro de la administración pública, mientras la sociedad ve manipular su destino.

Y eso qué trae?… el fantasma del pasado que hizo que muchos de nuestros jóvenes decidieran buscar su futuro en el exterior, y no solo los jóvenes sino que se fue gran parte de la mano de obra calificada que supimos tener, también se fueron profesionales recién recibidos y hasta científicos de jerarquía. Nos dio pena en su momento pero no aprendimos la lección para corregir eso y no lo hicimos porque los políticos en cargos públicos no hicieron una autocrítica profunda sobre los vicios que tenían y tienen, como la ambición de poder y el fanatismo partidario que siempre los enfermó, jamás hicieron una renovación tratando de mejorar su imagen que los sacara de su ambiente de baja calidad ocupacional, sea el cargo que sea en el que se encuentran.

Vivimos de campaña política en campaña política continua, ya ni siquiera hay “año electoral o no”,

Termina una elección y comienza otra vez el circo y en el medio se ve de que están hecho la mayoría de ellos, fanáticos de un lado y otro, gente que no se tolera entre adversarios ni entre ellos, peleas que solo muestran la casi nula honorabilidad para ocupar un cargo público y en el medio una sociedad que sueña con tener una vida en armonía y bienestar, que a pesar que nuestra constitución exige no es ni siquiera intentada de lograr.

Lo dicho hasta aquí es referido a todo nuestro territorio nacional, a partir de ahora me referiré a nuestra región el “oasis sur”.

Las malas experiencias citadas anteriormente, como sociedad las pasamos siendo espectadores y en esos tiempos vimos a muchos argentinos emigrar buscando un mundo mejor, sin darnos cuenta que atrás dejaban al mejor país que uno puede tener, Argentina. Pero ¿qué podemos hacer para revertir la situación y comenzar a buscar nuestro propio destino?, algo ya empezó con buen rumbo, hace poco tiempo nuestro sur provincial comenzó a reclamar lo que nos pertenece por un lado y a reconocer que perdimos mucho tiempo en esperar soluciones de fondo que dependían de otros estamentos de gobierno y que no siempre fueron escuchados.

Hoy debemos hacer cumplir, lo antes que se pueda, que se termine la Ruta Nacional 40 al sur de Bardas Blancas porque eso nos conectará con la Patagonia en general y con la región Vaca Muerta neuquina, donde ha comenzado un cambio económico que convertirá a muchos pueblos (Añelo por ejemplo) en ciudades muy avanzadas y muy pobladas en el futuro mediato, ese avance ya está en marcha. Ese desarrollo en Neuquén y el que se espera en nuestra región ha comenzado y eso hará que nuestros departamentos acompañen ese desarrollo y seamos además proveedores de materias primas y servicios que ocuparán mano de obra y cerebros que hoy están pensando en emigrar, pero que nuestra tierra necesitará a partir de ahora.

Imaginemos que eso se logre y que además también exijamos que el Paso Pehuenche se habilite definitivamente para todo tipo de cargas y que se le provea de infraestructura, servicios y maquinarias que un paso internacional merece para tenerlo operativo la mayor parte del año, nos dará la posibilidad de aprovechar el mercado chileno y los puertos del Pacífico para abrirnos al mundo.

Nuestra tierra fértil se potenciará y sin dudas se requerirá mano de obra laboral y empresarial que nos pondrá en el camino correcto en poco tiempo, sin dudas.

Miremos a nuestro alrededor y veremos que Neuquén y San Juan están despegando económicamente en forma exponencial y nosotros debemos acordarnos que hace 40 años atrás el sur provincial tenía casi 200 establecimientos que trabajaban nuestras frutas y hortalizas, galpones de empaque, conserveras, transportes, exportaciones, metalúrgicas de las más grandes del país, empresas de servicios de todos los rubros, etc y que las fuimos perdiendo por no exigir que nuestra red vial y nuestra conexión con el mundo se mejorara. En esa época todo el mundo trabajaba y progresaba; esto no me lo contaron, lo vi y lo viví en persona y ahora deseo que vuelva para que nuestros jóvenes revivan ese tiempo donde el sur provincial tenía empresas e industrias reconocidas en el mundo y con pleno empleo.

En un par de años el norte neuquino será de avanzada y nuestro oasis sur debe acoplarse a él y para ello hoy mismo tenemos que empezar a trabajar en ello poniendo a andar nuevamente fincas y galpones que se puedan recuperar para ofrecer materias primas y servicios que ya se están necesitando.

Que la política y la sociedad se pongan un solo objetivo: Que nuestros jóvenes no se vayan!!!