Ante las proyecciones meteorológicas que prevén la llegada durante la temporada estival del fenómeno climático conocido como el «Súper Niño» —caracterizado por eventos de precipitaciones intensas, granizo y fuertes vientos—, la Subsecretaría de Infraestructura Escolar, Cultural y de Infancias de la Provincia de Mendoza ha diseñado un protocolo preventivo y operativo para resguardar la seguridad física de las comunidades educativas y la integridad de los edificios escolares. Con intervenciones simultáneas en más de 350 establecimientos a nivel provincial y más de 30 escuelas en reparación en el departamento de San Rafael, el plan contempla cinco principios rectores que van desde la anticipación meteorológica hasta la migración inmediata a la virtualidad pedagógica cuando la habitabilidad o el traslado terrestre se vean comprometidos. A la par del despliegue en campo, el gobierno provincial activó un proceso licitatorio para incorporar una inversión sistémica de 65.000 millones de pesos, orientada a completar la recuperación edilicia en un horizonte de dos años y consolidar un esquema de mantenimiento estrictamente preventivo.

En diálogo con FM Vos (94.5), Carlos Daparo, subsecretario de Infraestructura Escolar, Cultural y de Infancias, desglosó las alertas del nuevo sistema de semaforización para directivos, el estado de las obras de cubiertas de techo y el alcance territorial del programa.

Los cinco principios de prevención y el sistema de alertas por semáforo

Al principio del reportaje, Daparo expuso la estrategia institucional para afrontar la incertidumbre del impacto climático, destacando la primacía de la seguridad personal sobre la actividad presencial y el uso obligatorio de los canales oficiales. «Nos estamos preparando con un grado de incertidumbre respecto de lo que pueda ocurrir, ya que no contamos con parámetros exactos sobre cómo se manifestará el fenómeno del Súper Niño, sea con precipitaciones torrenciales, granizo o fuertes ráfagas de viento. Por esa razón, trabajamos en pautas preventivas y operativas para tener listos los establecimientos educativos, tanto si los eventos suceden antes del inicio de clases como si se desarrollan durante el ciclo lectivo», explicó.

«Hemos vertebrado nuestro plan sobre varios principios fundamentales. El primero es la prevención, que implica anticiparnos mediante el monitoreo meteorológico constante y la inspección visual del estado edilicio. El segundo es la seguridad: ninguna actividad pedagógica justifica exponer a los estudiantes o al personal docente y no docente; la prioridad es preservar la vida humana. El tercer punto es la evaluación situada, considerando que la situación no es uniforme en toda la provincia y que, aunque una escuela esté en buenas condiciones, la transitabilidad de los caminos para llegar puede ser compleja», reconoció.

«El cuarto principio es la continuidad pedagógica, para lo cual la Dirección General de Escuelas dispone de plataformas virtuales operativas que permiten pasar inmediatamente a la educación a distancia cuando la presencialidad no sea segura. Por último, establecimos como eje la comunicación oficial a través de un canal único operado por la DGE e Infraestructura. Se habilitó un esquema de semáforo con alertas verde, amarilla y roja que le da instrucciones precisas al personal directivo sobre qué medidas tomar según la severidad del evento, incluyendo pautas específicas para los establecimientos que actualmente están en obra», precisó.

Carlos Daparo, subsecretario de Infraestructura Escolar, Cultural y de Infancias, desglosó las alertas del nuevo sistema

Inversión presupuestaria, plan de obras y migración hacia el mantenimiento preventivo

El funcionario detalló el nivel de ejecución presupuestaria en la infraestructura pública educativa y la meta estratégica de transformar los trabajos correctivos de emergencia en intervenciones planificadas. «Actualmente tenemos más de 350 establecimientos educativos en proceso de reparación en toda la provincia de Mendoza. En el caso específico de San Rafael, estamos interviniendo de distintas maneras en más de 30 edificios escolares. Paralelamente, hemos activado un nuevo presupuesto que se encuentra en pleno proceso licitatorio para sumar al sistema una inversión de alrededor de 65.000 millones de pesos destinados al arreglo continuo de escuelas», detalló.

«Esta inversión es sistémica y sostenida; ya llevamos tres años ininterrumpidos invirtiendo en infraestructura. Si bien falta camino por recorrer y quedan arreglos pendientes, las escuelas están sustancialmente mejor. Ya llevamos reparados y en muy buenas condiciones más de 800 edificios sobre un total de 1.500 en toda la provincia. De mantenerse este ritmo presupuestario, calculamos que en dos años más la gestión virará de forma definitiva hacia el trabajo preventivo y no hacia el correctivo, actuando antes de que se produzca una filtración o la falla de un sanitario», destacó.

Estrategia en cubiertas de techo y cronograma de intervenciones

Respecto a las reparaciones en los techos —un punto crítico frente a las tormentas estivales—, Daparo indicó la metodología de trabajo diferenciada entre el periodo lectivo y el receso escolar. «Frente al problema de las precipitaciones, el trabajo en las cubiertas de techo se ejecuta mediante dos tipos de acciones. Mientras el ciclo escolar está en marcha, realizamos pequeñas intervenciones en filtraciones menores que nos permitan dar continuidad hasta el receso. Cuando se requieren obras de mayor envergadura, buscamos ejecutarlas a partir del 10 o 15 de diciembre, cuando la circulación de alumnos y docentes en los edificios disminuye drásticamente», comentó.

«Es importante aclarar que estas reparaciones estructurales se realizan bajo condiciones de clima seco. Por ende, la verificación definitiva sobre si la impermeabilización de la cubierta fue totalmente exitosa se constata cuando se registran las primeras precipitaciones. En aquellos casos donde evaluamos que una reparación menor no es suficiente durante el periodo de clases, acordamos con los directivos el paso temporal a la virtualidad por unos días para poder intervenir con la obra pesada y garantizar la seguridad de los alumnos», contó.

«La tarea de infraestructura edilicia es continua y permanente. Al contar con 1.500 edificios de una gran diversidad arquitectónica en toda Mendoza, las obras no se detienen. En época de receso aprovechamos para avanzar con modificaciones grandes en sanitarios y techos, y durante las clases realizamos el mantenimiento menor. Es un proceso ininterrumpido hasta lograr la cobertura total de la red escolar», afirmó al cierre de la charla.