Tras atravesar una situación que se viralizó y que, según contó, le hizo perder su trabajo y su pareja, el entrenador sanrafaelino reconstruyó su vida y busca transmitir un mensaje basado en el entrenamiento, los valores, la humanidad y la fe. David Verdú atravesó hace dos años una situación personal que marcó un antes y un después en su vida. Después de perder su trabajo, su pareja y enfrentar fuertes prejuicios a raíz de un episodio que se viralizó en redes sociales, encontró en el entrenamiento, los valores y la espiritualidad herramientas para reconstruirse y ayudar a otras personas.
En diálogo con Diario San Rafael y FM Vos (94.5), Verdú recordó aquella etapa y explicó que las imágenes del episodio tuvieron una enorme repercusión. Según relató, los videos superaron las 500.000 reproducciones y llegaron a medios de Buenos Aires, Mendoza y Tucumán. “Es necesario que en realidad todos los seres humanos tengamos la posibilidad de hacernos escuchar, porque la gente es muy prejuiciosa”, sostuvo.
El entrenador contó que, pese a las consecuencias que tuvo aquella situación en su vida, decidió no quedarse detenido en lo ocurrido. “A pesar de todas esas cosas feas que puedan llegar a pasar, se puede salir adelante mil veces, no una vez”, afirmó. A partir de ese momento, Verdú comenzó a darle un lugar central a la actividad física y a una alimentación saludable. Actualmente asegura que entrena 45 minutos todos los días de la semana y cuestiona la idea de que para desarrollar una buena preparación física sea necesario pasar varias horas en un gimnasio. Su propuesta combina entrenamiento, valores y una mirada humanitaria. En ese sentido, sostiene que la actividad física debe realizarse de manera consciente y con el acompañamiento de profesionales preparados. “Yo me baso en los conceptos, en las palabras entrenamientos, valores y humanidad y lo unifico”, explicó.
Dentro de su trabajo se especializa, según detalló, en musculación, resistencia, hipertrofia y fuerza. También remarcó la importancia de desarrollar capacidades físicas que tengan una utilidad concreta en la vida cotidiana, como levantar peso, movilizar objetos o contar con mayor autonomía para realizar distintas actividades.

Verdú contó además que su actividad profesional creció en los últimos años. Señaló que pasó de trabajar con alrededor de 90 personas a hacerlo con unas 180 y que sus contenidos en redes sociales alcanzaron, según sus propios registros, 505.000 visualizaciones durante los últimos 30 días.
También destacó a los espacios que continuaron dándole oportunidades laborales durante su proceso de recuperación, entre ellos gimnasios de San Rafael. Uno de los aspectos que más remarca Verdú es su intención de acercar el entrenamiento a personas que no cuentan con recursos económicos. Explicó que realiza trabajos en domicilios y al aire libre y que, cuando las personas ya cuentan con elementos para entrenar, no les cobra.
“A la gente que yo entreno en las casas y al aire libre no le cobro. Es mi forma de ofrendar y sembrar valores a la vida”, expresó. Su objetivo, según explicó, va más allá de la preparación física. Busca que la actividad sea una herramienta para acompañar procesos personales y, especialmente, acercar a los jóvenes a hábitos saludables. “Quiero realmente ayudar a todo el mundo, que salga de la depresión, que en la juventud salga de las drogas y del alcohol”, manifestó.
Al mismo tiempo, destacó la importancia de que quienes realizan actividad física puedan hacerlo con orientación profesional y de acuerdo con sus propias posibilidades. Actualmente, Verdú también se prepara para participar en competencias de fisicoculturismo. Según explicó, tiene previstas presentaciones el 29 de noviembre en Rivadavia, Mendoza, y el 6 de diciembre en La Plata, Buenos Aires.
Aseguró que su preparación se realiza sin ayudas anabólicas ni esteroides y que encara el desafío como una superación personal. “Sin ayudas anabólicas o esteroides. Es algo personal, una superación que lo hago por mí y para mí”, afirmó.
El entrenador señaló que pretende utilizar ese proceso como una forma de demostrar que es posible establecer objetivos y trabajar de manera sostenida para alcanzarlos. “Si realmente logro un cambio extraordinario, quiero darles ejemplo, una imagen de templo, ejemplo para que ellos se inspiren”, sostuvo.
Su actividad también está atravesada por la espiritualidad. Verdú contó que tiene una fuerte fe en Jehová y que ha dedicado tiempo al estudio de la Biblia. Para él, esa dimensión forma parte del mismo camino que busca transmitir a través de la actividad física y el acompañamiento a otras personas. Durante la entrevista, Verdú también se refirió a las críticas y a quienes lo han señalado o descalificado por sus opiniones y su manera de expresarse. Frente a eso, planteó que el intercambio debe darse desde el respeto y los argumentos. “Yo respeto el derecho de todos a pensar diferente y pido exactamente lo mismo para mí”, señaló.
En esa línea, cuestionó que una descalificación pueda reemplazar una discusión fundamentada. “Si alguien no está de acuerdo conmigo, perfecto, que me responda con argumentos y evidencia y respeto”, manifestó. Su experiencia personal, aseguró, le permitió comprender que las situaciones difíciles no necesariamente determinan el futuro de una persona. “Llamame loco no es un argumento ni constituye un diagnóstico”, expresó.
Con esa mirada, resume su propuesta en cuatro conceptos: entrenamiento, valores, humanidad y fe. Para Verdú, el desarrollo físico debe estar acompañado por el crecimiento personal y por la capacidad de relacionarse con los demás desde el respeto. “Porque entrenar el cuerpo es importante, pero entrenar la mente, cultivar valores y tratar al otro con humanidad es todavía más grande”, sostuvo. Y dejó una reflexión que sintetiza el mensaje que busca transmitir desde su actividad: “El entrenamiento fortalece el cuerpo, los valores fortalecen el carácter y la humanidad nos recuerda que todos merecemos respeto”.