La evolución del consumo masivo y la dinámica de precios en la economía argentina transitan una etapa de estabilización con ajustes muy finos en las estructuras empresariales. Tras los desfasajes inflacionarios de los años previos, donde los alimentos aumentaron por debajo de los índices generales, el margen de absorción de costos por parte de la industria y el comercio mayorista ha llegado a su límite. En diálogo con FM Vos (94.5), el empresario y gerente general de Oscar David Mayorista, Rubén David, analizó el panorama del sector, la previsibilidad de los precios hacia fin de año, el impacto del fuerte incremento en las tarifas de servicios sobre el consumo interno y las nuevas pautas de un consumidor mucho más racional y selectivo.

Al inicio de la charla, David expuso que cualquier suba de costos operativos o de servicios se trasladará directamente a las góndolas, dado que los márgenes de ajuste de la industria se encuentran completamente agotados tras el proceso de desaceleración inflacionaria. «Cualquier suba en los costos se va a ver reflejada en los precios. Los dos años anteriores la inflación de alimentos estuvo muy por debajo de la inflación general, lo que indicó que la industria hizo un ajuste fuerte para no aumentar de acuerdo a sus gastos, pero este año ya no queda más margen. Cuando vemos la película de los últimos seis meses, las curvas están emparejadas porque ya no hay nada más para ajustar sin perforar el costo y correr peligro en la cadena de pagos», explicó.

«Por lo que nos informa la Cámara Mayorista, esta tendencia de una inflación entre el 1,5% y el 2% hasta fin de año seguramente se va a mantener, y no creemos que vayamos a estar por debajo de ese número», estimó.

«Salvo que surja un problema político muy grande en la Argentina que asuste a los mercados, no vemos un salto grande ni desvíos mayores, ya que las empresas y los comercios estamos trabajando costos muy finos para recuperar volumen de ventas», aseguró.

«En cuanto a rubros específicos, hay que evaluar el impacto de las heladas recientes en Mendoza sobre la producción de frutas y verduras, lo que podría generar alguna volatilidad puntual en envasados y hortalizas. También el dólar puede incidir sobre ciertos bienes importados, pero en general proyectamos estabilidad si la economía se mantiene al margen de ruidos políticos innecesarios», manifestó.

El empresario y gerente general de Oscar David Mayorista, Rubén David, analizó el panorama del sector

Mutación del consumo: racionalidad, marcas y recuperación de precios de referencia

En otro tramo de la comunicación, el referente supermercadista detalló las profundas transformaciones en los hábitos de compra de la ciudadanía, destacando que el consumidor actual compara rigurosamente calidad y precio ante la restricción del poder adquisitivo. «La forma de comprar ha cambiado radicalmente. Las estadísticas tradicionales a veces no reflejan la actualidad porque el sistema mutó: antes el consumidor compraba verdura para elaborar una tarta en su casa, y hoy adquiere la tarta elaborada. Con la desaceleración de la inflación, el consumidor se para frente a la góndola, evalúa la relación calidad-precio y no está dispuesto a pagar un solo peso extra por un producto que no le brinde una mejor opción», afirmó.

«Antes, con la distorsión de precios, habíamos perdido los valores de referencia; hoy el consumidor sabe perfectamente cuánto valía un producto el mes pasado. Además, las primeras marcas han ajustado sus precios y se encuentran bastante más cerca de las segundas y terceras marcas, achicando las diferencias y obligando a un análisis sumamente minucioso en cada elección de compra», añadió.

Impacto de los servicios públicos, cadenas de pago y el alto costo del financiamiento

Para concluir, David advirtió sobre el peso asfixiante que las tarifas de servicios públicos ejercen sobre los ingresos familiares y los costos fijos comerciales, señalando además las dificultades que impone el sistema financiero para la inversión productiva. «El gran problema que absorbe una porción enorme del sueldo y afecta directamente el consumo son los servicios. Los bienes y servicios han crecido muy por encima de la inflación general. A nosotros mismos nos ha pasado con facturas de luz que llegaron con incrementos desmedidos del 40%, superando en muchos comercios de cercanía el costo del alquiler y de los sueldos. Esa plata es la que hoy falta en el circuito del consumo masivo», analizó.

«El financiamiento en la Argentina actual, comparado con la inflación, es sumamente caro. Cuando una empresa o un individuo recurre al sistema financiero hoy, lo hace para cubrir deudas y no para crecer. Con tasas que superan largamente el ciento por ciento, es imposible proyectar inversiones o expansión, porque los números no cierran y se ponen en riesgo los puestos de trabajo y la estabilidad de las pymes», completó.