Detrás de cada estudio, tratamiento o intervención médica de alta complejidad existe un conjunto de profesionales encargados de garantizar que la tecnología funcione correctamente. En Fuesmen, Emilio Civit 239, ese trabajo involucra a especialistas en tecnologías biomédicas y bioingeniería, dos áreas que articulan conocimientos de ingeniería, física y medicina.

Abril Vergne, estudiante avanzada de Bioingeniería, y Gustavo Malaniuk, técnico superior en tecnologías biomédicas, visitaron los estudios de FM Vos (94.5) y explicaron cuáles son sus funciones y la importancia que tienen dentro de una institución dedicada a la atención médica.

Malaniuk explicó que la carrera que estudió cambió recientemente de denominación y actualmente se conoce como Tecnicatura Superior en Tecnologías Biomédicas, aunque habitualmente se la identifica como Electromedicina. “Sería toda la parte de tecnología aplicada a la medicina”, explicó. Su trabajo incluye el mantenimiento, la instalación y la calibración de los equipos que utilizan médicos y especialistas para realizar distintos estudios y tratamientos.

La tarea requiere una actualización permanente debido al avance tecnológico y a la creciente complejidad de los equipos. “Cada vez que se van complejizando más los equipos, se van requiriendo más calibraciones, más controles diarios”, señaló.

Malaniuk estudió en el IES 9-012 de San Rafael y explicó que la tecnicatura tiene una duración de 3 años. Luego de recibirse, los profesionales cuentan con herramientas generales para desempeñarse en el ámbito de la electromedicina, pero deben continuar capacitándose y especializándose de acuerdo con los equipos y áreas en las que trabajan. “Cuando sale un equipo nuevo, hay que hacer capacitaciones urgentes porque no puede salir, digamos, un equipo sin tener esas calibraciones y esas mediciones que son indispensables”, sostuvo.

Abril Vergne

Dentro de Fuesmen, Malaniuk se desempeña principalmente en los equipos vinculados con radioterapia, aunque mantiene contacto permanente con profesionales y técnicos de otras áreas, como tomografía, resonancia y medicina nuclear. La tarea comprende tanto el mantenimiento correctivo, que se realiza cuando un equipo presenta una falla, como los controles preventivos establecidos por los fabricantes. Estos pueden ser mensuales, semestrales o anuales, de acuerdo con las especificaciones de cada equipo.

En el caso de la radioterapia, la precisión adquiere una importancia particular debido a que los equipos administran grandes cantidades de energía sobre zonas determinadas del cuerpo. “Estamos hablando de tolerancias en lo mecánico que no superan los 2 milímetros”, explicó Malaniuk, aunque aclaró que esa referencia corresponde a componentes mecánicos del equipo, como los movimientos de la camilla o los giros de sus distintas partes.

La precisión es fundamental porque cualquier componente mecánico está sujeto al desgaste y necesita controles periódicos para garantizar que continúe funcionando dentro de los parámetros establecidos. Vergne, por su parte, explicó que la Bioingeniería constituye un punto de encuentro entre dos disciplinas. “Es una mezcla, a mí me gusta decirlo así, una intersección entre la ingeniería y la medicina”, señaló.

La carrera tiene una fuerte formación en matemática, física y electrónica, pero incorpora además conocimientos médicos para que sus profesionales puedan comprender tanto el funcionamiento de los equipos como las necesidades de quienes los utilizan. “Ahí entra el rol del bioingeniero en ser como intermediario entre toda la parte física del equipamiento, cómo funciona, cómo desarrollar todos los equipos”, explicó.

Tomógrafos, resonadores, cámaras gamma y equipamiento hospitalario forman parte de un campo laboral que también incluye investigación, desarrollo tecnológico, programas informáticos y gestión.

Del laboratorio y la investigación a nuevas prácticas en San Rafael

Vergne contó que comenzó su experiencia en Fuesmen en Mendoza, donde ingresó como becaria hace aproximadamente 3 o 4 años y se desempeñó en el área de resonancia, principalmente vinculada con investigaciones en neurología y neurociencias.

Luego de finalizar sus estudios y regresar a San Rafael, comenzó a trabajar en el área de medicina nuclear, específicamente con la cámara gamma de la institución. Actualmente también se encuentra recibiendo formación en radioterapia. “Por eso he tenido la suerte de ver todo el abanico”, explicó.

Su trabajo también incluye una participación inicial ante posibles fallas de los equipos. Cuando un resonador, tomógrafo u otro aparato presenta un inconveniente, los técnicos recurren a los profesionales de la institución para realizar una primera evaluación y determinar qué puede estar ocurriendo antes de contactar al servicio técnico de la marca. Esto permite brindar información más precisa a los especialistas encargados de la reparación y facilitar que concurran con los repuestos o elementos necesarios.

La bioingeniería también tiene una dimensión vinculada con la gestión y la incorporación de nueva tecnología. Vergne participó, por ejemplo, en el proceso relacionado con la adquisición de un nuevo equipo de medicina nuclear y la venta del anterior. A su vez, destacó la incorporación de nuevas prácticas en Fuesmen, entre ellas el procedimiento de ganglio centinela, que comenzó a realizarse este año en San Rafael.

La técnica se utiliza, entre otros casos, en pacientes con cáncer de mama que serán sometidas a una cirugía. Consiste en la aplicación de una pequeña cantidad de un radiofármaco en la zona donde se encuentra el tumor para identificar el primer ganglio linfático hacia el cual podría haberse desplazado una célula tumoral. Durante la intervención quirúrgica, un equipo especialmente diseñado permite detectar la radiación y localizar el ganglio con mayor precisión. “Muchísimo más preciso, que antes duraban una hora, se están haciendo en 20 minutos, con menores incisiones”, explicó Vergne.

Gustavo Malaniuk, técnico superior en tecnologías biomédicas y Abril Vergne, estudiante avanzada de Bioingeniería, visitaron los estudios de FM Vos (94.5)

El ganglio localizado es posteriormente enviado a anatomía patológica para determinar si contiene células tumorales. De esta manera, el procedimiento permite establecer si existe compromiso de los ganglios y aporta información relevante para el tratamiento.

Para Vergne, la experiencia demuestra además la amplitud de posibilidades que ofrece la Bioingeniería. Su campo no se limita al trabajo dentro de un quirófano ni al contacto con pacientes. “Hay otras áreas más de ventas, más de desarrollo, mucho desarrollo, que es algo que también hemos hecho mucho en Fuesmen”, explicó.

Los profesionales pueden participar en equipos multidisciplinarios, desarrollar programas informáticos a partir de necesidades planteadas por médicos y trabajar en áreas vinculadas con prótesis y órganos artificiales, entre muchas otras posibilidades. “Es muy amplio el abanico, realmente”, resumió.

Por último, ambos remarcaron la necesidad de dar a conocer estas especialidades, ya que no son carreras ampliamente conocidas y sus nombres no siempre permiten comprender qué tareas realizan quienes las estudian. “Son carreras no tan conocidas. A veces uno dice los nombres y uno no entiende bien qué significa y está bueno para dar a conocer qué es lo que hacemos”, expresó Malaniuk.

El trabajo de estos profesionales constituye así una pieza fundamental dentro de la medicina moderna en Fuesmen, donde la precisión de un equipo, su mantenimiento y la incorporación de nuevas tecnologías forman parte de un proceso que requiere conocimientos especializados y actualización constante.