La publicación de las mediciones oficiales de indigencia y pobreza por ingresos ha vuelto a encender las alarmas en el escenario socioeconómico argentino. Tras una etapa de descenso lograda por la desaceleración inflacionaria inicial, los centros de estudio advierten un cambio de tendencia marcado por el estancamiento y un incremento en los indicadores de vulnerabilidad social.
En diálogo con FM Vos (94.5) y Diario San Rafael, la destacada economista, doctora en Ciencias Sociales e investigadora del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA), Julieta Vera, analizó los factores determinantes de esta situación, poniendo el foco en la precarización del mercado laboral, la destrucción de empleo formal y la evolución diferencial de las canastas básicas.

Diagnóstico de la pobreza y el quiebre de la tendencia descendente
Al inicio del reportaje, Vera expuso que el comportamiento de la pobreza y la indigencia estuvo estrechamente atado a la dinámica inflacionaria, registrando un pico crítico en los primeros meses de 2024 debido a la disparada de precios, seguido de una baja progresiva que encontró un freno definitivo hacia el tercer trimestre de 2025. «Efectivamente, los datos oficiales del INDEC en relación a la indigencia y la pobreza por ingresos reflejan una situación muy compleja para la Argentina. Varios centros de investigación veníamos advirtiendo esta evolución: tras un pico muy elevado en los primeros meses de 2024 —vinculado directamente a la alta aceleración inflacionaria—, observamos una reducción de la pobreza que se estancó en el tercer trimestre de 2025», precisó.
«A partir de ese momento se produjo un cambio de tendencia claro. Si bien el INDEC publica los datos de manera semestral, los recálculos trimestrales que realizamos en distintos institutos nos permitieron constatar que aquel descenso previo encontró un freno y comenzó a evidenciar nuevamente un aumento sostenido», amplió.

El rol del mercado de trabajo y la precarización de los empleos
Consultada sobre las razones estructurales detrás de este incremento en los sectores vulnerables, la investigadora de la UCA señaló que el funcionamiento del mercado laboral es el pilar fundamental que explica los ingresos de los hogares, advirtiendo sobre una marcada pérdida de calidad ocupacional. «Una de las razones principales está muy vinculada al funcionamiento del mercado de trabajo. Los indicadores son monetarios y dependen de los ingresos de los hogares, los cuales provienen mayoritariamente del trabajo, incluso en los estratos más bajos donde la política social y los programas de asistencia cumplen un papel necesario pero insuficiente», indicó.
«En los últimos trimestres hemos observado un grave problema de calidad del empleo más que de desempleo abierto. Hay una destrucción de puestos formales y un incremento de la informalidad, con empleos de baja calidad, subempleo y changas no registradas que se caracterizan fundamentalmente por percibir ingresos muy bajos», aseveró.
Precios relativos, canastas básicas y perspectivas macroeconómicas
Al cierre de la comunicación, Vera detalló el impacto del encarecimiento de los productos esenciales frente a la inflación general, al tiempo que advirtió que las proyecciones futuras dependerán del nivel de actividad económica y de la capacidad de generación de empleo de los sectores productivos dinámicos. «Otro factor explicativo clave son los precios relativos y la evolución de la canasta básica alimentaria frente al índice general de inflación. Durante el período de descenso de la pobreza, la variación de las canastas fue menor que la inflación general, lo que implicó un abaratamiento relativo de los alimentos y bienes básicos; sin embargo, en los últimos meses esto se revirtió y las canastas aumentaron con mayor intensidad», analizó.
«Todo dependerá de lo que siga sucediendo con estas variables y con los motores del crecimiento económico. Si los sectores que impulsan la economía son poco intensivos en mano de obra —como la minería o los hidrocarburos, que generan valiosos recursos, pero escaso empleo directo—, sumado a la reciente desaceleración de la actividad, el impacto sobre la recuperación social seguirá enfrentando grandes desafíos», concluyó.