Frente a una temporada que avanza con niveles de ocupación insuficientes para garantizar la sustentabilidad económica según explican, el sector hotelero mendocino advierte sobre una rentabilidad severamente afectada por el incremento de costos operativos, tarifas congeladas en dólares y una alta carga impositiva. En diálogo con FM Vos (94.5), el presidente de la Cámara de Hotelería de Mendoza, Marcelo Rosental, analizó el impacto del turismo corporativo y de reuniones, los desfasajes frente a competidores regionales e internacionales, y la necesidad de lograr una articulación público-privada vinculante.
Rosental explicó que, si bien meses como septiembre y octubre experimentan un leve repunte impulsado por el turismo corporativo y de reuniones que se suma al flujo habitual, el balance anual cerrará por debajo de las expectativas históricas, muy lejos del 70 por ciento de ocupación promedio previo a la pandemia y operando en umbrales donde los establecimientos apenas alcanzan a cubrir sus gastos corrientes. «La ocupación hotelera todavía no llega a regímenes que hagan que los hoteles sean unidades rentables y sostenibles en el tiempo; si bien septiembre y octubre muestran un leve alivio por el turismo corporativo y de reuniones, cerraremos un año por debajo de los números esperados», aseguró.
«Con porcentajes de ocupación del 50 o 60 por ciento, los hoteles apenas pagan los gastos; no podemos hablar de rentabilidad porque mayor ocupación no significa necesariamente mayor rentabilidad si los costos operativos crecen desproporcionadamente», expuso.
«Tenemos factores internos muy pesados, como los costos de maniobra que representan el cincuenta por ciento de nuestros gastos operativos, sumados al incremento de tarifas de servicios, tasas de saneamiento y una elevada carga impositiva. Operar un hotel en la Argentina es mucho más costoso que en otros países de la región, y al mismo tiempo nos vemos obligados a mantener tarifas retrotraídas en dólares respecto a los valores pre-pandemia para ser competitivos», comentó.

Asimetrías con el turismo nacional y la elección de destinos externos
El referente del sector hotelero también señaló que las variables macroeconómicas y la relación cambiaria que determina el gobierno de Milei continúan favoreciendo la elección de destinos en el exterior por parte de los viajeros nacionales que cuentan con posibilidades de vacacionar, en un contexto donde el país carece de políticas federales sostenidas de fomento al turismo interno. «La balanza sigue dando desigual según los números del Indec: el turista nacional con alguna posibilidad de viajar destina su presupuesto a irse al exterior antes que recorrer el país, y además no existe una política sostenida que fomente y reactive el turismo interno», observó.
«Mendoza tiene muchas más ventajas competitivas en infraestructura y recursos turísticos que cualquier otro destino dentro de la Argentina, pero aun así estamos sufriendo este impacto generalizado en toda la hotelería», expresó.
Participación vinculante
En relación con las políticas de promoción turística impulsadas por el Estado provincial, la Cámara de Hotelería planteó ahora reformular el funcionamiento del Ente Mendoza Turismo (Emetur), sumando integración de nuevas cámaras empresarias y un carácter vinculante en las decisiones estratégicas y presupuestarias. «Todas las acciones del Emetur son perfectibles; creemos que habría que dar mayor participación al sector privado y a las diferentes cámaras que hoy no tenemos un asiento asegurado en los espacios de decisión, especialmente en un momento tan crítico como el actual», opinó.
«El turismo es dinámico y se va actualizando con los años, pero hay sectores como el turismo de reuniones que lleva una década operando en la provincia y carece de un lugar formal en el Emetur para opinar sobre la comercialización del destino», declaró.
Comparación federal: regímenes de incentivo y competitividad fiscal en otras provincias
Finalmente, Rosental contrastó el modelo de gestión mendocino con el de otros referentes turísticos del país. «Provincias como Córdoba, Rosario, Neuquén o Buenos Aires trabajan lo público y lo privado de una manera estrictamente vinculante y con resultados sumamente positivos; allí el turismo es respaldado con regímenes reales de incentivo fiscal», resaltó.
«Para ser competitivos no bastan las acciones comerciales aisladas; en esos destinos se eximen tasas municipales y el ABL a hoteles y restaurantes, o se devuelven los ingresos brutos al turismo de reuniones para captar congresos, eventos y recitales. La competitividad depende fuertemente de estas variables impositivas y de que el turismo sea considerado una verdadera política de Estado», concluyó.