Hay obras que simplemente están en un lugar y hay otras que, con el paso del tiempo, se convierten en parte de la historia de una comunidad. Eso sucede con la escultura de Paula Toledo, ubicada en la huerta comunitaria del CIC Semillas del Cambio, en el barrio El Sosneado.
Creada en 2019 por la artista Eliana Bouyer, la escultura muestra a Paula sobre una bicicleta, llevando una mochila llena de flores. Una imagen que con los años se incorporó al paisaje cotidiano del CIC y que es reconocida por quienes transitan y participan de las actividades del espacio.

Ahora, después del desgaste propio del tiempo y de permanecer a la intemperie, Paula volvió a recuperar sus colores, sus detalles y su esencia. Y hubo algo especialmente significativo: fue la misma artista que la creó quien regresó para restaurarla.
Tal como se había anunciado días atrás, Bouyer volvió a encontrarse con su propia obra y se encargó de devolverle el aspecto que tenía cuando la creó. No era la primera vez: en 2024 ya había intervenido la escultura para recuperarla del deterioro natural.
UNA OBRA QUE LOS VECINOS HICIERON SUYA
La escultura nació de un proceso colectivo y, con el tiempo, dejó de ser solamente una obra artística para convertirse en parte de la identidad del CIC y del barrio.
Los vecinos fueron quienes la cuidaron durante estos años y acompañaron su permanencia en la huerta comunitaria. Por eso, su restauración representa mucho más que pintar o reparar una escultura: es recuperar una imagen que forma parte de la memoria cotidiana del lugar.

La bicicleta, las flores y la figura de Paula Toledo vuelven así a lucir renovadas, manteniendo vivo aquel mensaje que dio origen a la obra: el arte también puede echar raíces en un barrio, crecer junto a su comunidad y convertirse en parte de ella.
Después de siete años, Paula sigue pedaleando. Esta vez, con sus colores renovados y rodeada de una comunidad que la hizo propia.