Las condiciones meteorológicas previstas para la temporada 2026-2027, con una mayor probabilidad de precipitaciones y períodos de elevada humedad, podrían generar un escenario favorable para el desarrollo de enfermedades en los viñedos. Ante esta situación, desde INTA Rama Caída difundieron una serie de recomendaciones para reducir los riesgos y proteger la sanidad de la vid.
La combinación de lluvias frecuentes, humedad y temperaturas favorables puede facilitar la aparición y propagación de diferentes enfermedades. Entre las que requieren especial atención se encuentran el oídio, la peronóspora y las podredumbres de los racimos, problemas que pueden afectar hojas, brotes y frutos y, dependiendo de su intensidad y del momento en que aparezcan, provocar pérdidas en cantidad y calidad de la producción.

El oídio es una enfermedad causada por un hongo que puede reconocerse por la aparición de una especie de polvillo blanquecino sobre hojas, brotes y racimos. Su avance puede afectar el normal desarrollo de las bayas y generar daños en los racimos.
La peronóspora, en tanto, encuentra condiciones especialmente favorables con la presencia de agua y elevada humedad. Puede provocar manchas en las hojas y afectar brotes, flores y racimos. Por eso, después de períodos lluviosos resulta particularmente importante recorrer las fincas y detectar rápidamente posibles síntomas.
Otro de los riesgos son las podredumbres de los racimos, que pueden verse favorecidas por períodos prolongados de humedad, especialmente cuando los racimos permanecen mojados o presentan heridas. Su aparición cerca de la maduración puede comprometer la calidad de la uva.
MONITOREAR Y ANTICIPARSE
Frente a este escenario, desde INTA Rama Caída remarcan que el monitoreo y la anticipación serán claves durante la temporada. Recomiendan observar permanentemente el viñedo y la evolución meteorológica, además de adecuar el riego para evitar excesos de humedad.

También aconsejan mantener una canopia equilibrada que favorezca la circulación del aire, realizar desbrotes y deshojes cuando corresponda y prestar especial atención a la detección de los primeros síntomas.
En cuanto a los tratamientos fitosanitarios, deberán ajustarse al estado fenológico de la vid y a las condiciones que puedan favorecer la aparición de enfermedades. Desde el organismo remarcan que el manejo sanitario no debe basarse en un esquema rígido, sino en observar, monitorear y tomar decisiones oportunas de acuerdo con la evolución de cada viñedo.
Con una temporada que podría presentar condiciones más húmedas, la prevención y la detección temprana aparecen como herramientas fundamentales para evitar que un problema sanitario inicial termine afectando la producción.