Un equipo de estudiantes y exalumnos de escuelas técnicas argentinas creó el Atol Mamba, un dron tripulado que ya realizó vuelos con una persona a bordo. Se trata de un vehículo eléctrico de despegue y aterrizaje vertical, conocido como eVTOL, que puede elevarse y descender sin necesidad de utilizar una pista convencional.
Cómo funciona el Atol Mamba
El modelo es monoplaza y cuenta con ocho motores eléctricos, que permiten su desplazamiento. La sigla eVTOL hace referencia a las aeronaves capaces de despegar y aterrizar de manera vertical, una característica que hace que su funcionamiento tenga algunas similitudes con el de un helicóptero, aunque utiliza propulsión eléctrica.
El proyecto comenzó como una iniciativa dentro del ámbito educativo y fue creciendo a partir del trabajo de sus impulsores. En abril de 2026, el emprendimiento se constituyó formalmente como Atol Tech S.A., con Nicolás Maculan, Matías Felizia y Francisco Yennaccaro como fundadores.
Los antecedentes del equipo están relacionados con competencias universitarias vinculadas con la NASA. A partir de esas experiencias, los jóvenes encontraron una referencia para llevar sus conocimientos a un proyecto propio y comenzar a trabajar en el diseño de una aeronave eléctrica capaz de transportar a una persona.
El desarrollo reunió formación técnica, trabajo en equipo y conocimientos adquiridos durante la etapa educativa, hasta alcanzar un prototipo que pudo realizar vuelos tripulados en Argentina.
Los próximos desafíos del proyecto
Con los vuelos tripulados ya realizados, el Atol Mamba dejó atrás la etapa inicial del proyecto y cuenta con un prototipo funcional. Sin embargo, sus creadores todavía tienen distintos desafíos por delante antes de pensar en una eventual operación comercial.
Entre las posibles aplicaciones aparecen las actividades recreativas y deportivas, además de tareas de rescate en lugares de difícil acceso. El equipo también analiza la posibilidad de impulsar una categoría de competencia aérea para vehículos eléctricos.
Estas alternativas forman parte de las proyecciones de Atol Tech y dependerán de que la aeronave pueda avanzar en los procesos necesarios para su utilización.
Uno de los principales desafíos es la certificación aeronáutica. Por este motivo, los responsables del proyecto mantienen conversaciones con la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) y estudian los criterios utilizados por la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA). El marco regulatorio será determinante para definir cómo continuará el desarrollo del dron tripulado argentino.
Fuente: Radio Mitre.