Quienes durante este domingo recorrieron la zona de Valle Grande se encontraron con una postal que no pasó inadvertida. En el denominado “lago chico”, al pie del embalse, una importante descarga de agua formó el característico “chorro” que rápidamente se convirtió en uno de los principales atractivos para turistas y sanrafaelinos que aprovecharon la jornada para visitar el lugar.

La fuerza con la que el agua ingresaba al pequeño espejo ubicado aguas abajo de la presa llamó la atención de quienes transitaban por la zona. Fotos y videos se multiplicaron entre los visitantes ante una imagen que no siempre puede observarse con semejante intensidad.

Detrás de la espectacularidad de la escena existe una explicación vinculada al funcionamiento hidráulico del complejo Valle Grande.

La presa forma parte del sistema de aprovechamiento hidroeléctrico de Los Nihuiles, sobre el río Atuel, y cumple diferentes funciones relacionadas con la regulación del recurso hídrico, la generación de energía y la disponibilidad de agua para riego.

El complejo cuenta con distintos sistemas que permiten regular las erogaciones desde el embalse. Cuando se habilitan determinadas descargas, el agua sale con una enorme presión y genera ese particular “chorro” que puede observarse desde el sector conocido popularmente como lago chico.

Un año con más nieve y mayores expectativas hídricas

La imagen registrada este domingo se produce, además, en un contexto diferente al de temporadas anteriores.

Las nevadas acumuladas durante el invierno en la alta montaña permiten proyectar mejores perspectivas para algunas de las cuencas mendocinas, en momentos en los que comienza una etapa clave: el aumento de las temperaturas y el progresivo deshielo.

La nieve acumulada en la Cordillera funciona como una verdadera reserva natural de agua. Durante la primavera y el verano comienza a derretirse y ese aporte termina alimentando los distintos ríos provinciales.

En el caso del Atuel, ese comportamiento resulta determinante para planificar la disponibilidad de agua durante los próximos meses y para administrar los distintos embalses que forman parte del sistema.

Una mayor cantidad de nieve no significa necesariamente que el “chorro” observado este domingo haya sido habilitado exclusivamente como consecuencia de ese fenómeno.

Las aperturas y cierres responden a maniobras operativas que contemplan los niveles de los embalses, los caudales de ingreso y salida de agua, las necesidades de generación eléctrica, las demandas para riego y la planificación general del sistema.

Sin embargo, una temporada con mejores perspectivas de escurrimiento obliga también a administrar los embalses teniendo en cuenta el agua que se espera recibir con el deshielo.

Es decir, cuanto mayor sea el aporte proveniente de la Cordillera, más importante resulta la regulación de los distintos reservorios para mantener los niveles adecuados y disponer del recurso según las necesidades del sistema.

Una postal que concentró todas las miradas

Más allá de la explicación técnica, durante el domingo la descarga se transformó en una verdadera atracción.

El agua saliendo con enorme potencia, el lago chico, las montañas y las estructuras del complejo conformaron una postal que fue registrada una y otra vez por quienes se acercaron hasta Valle Grande.

En uno de los principales atractivos turísticos de San Rafael, el agua volvió a convertirse en protagonista.

Y en momentos en que comienza a crecer la expectativa por el deshielo y por el comportamiento que tendrá el río Atuel durante los próximos meses, la escena volvió a poner en primer plano la importancia que tiene el sistema de embalses para la administración de uno de los recursos fundamentales para toda la región.