Todavía era de noche cuando comenzó una de las peregrinaciones más emotivas que cada año se realizan en San Rafael. A las 4 de la mañana del sábado, unas 200 personas partieron desde el Hogar San Martín de Tours en Rama Caída para recorrer 27 kilómetros y llegar hasta los pies de Nuestra Señora del Valle Grande.

Fue la 26ª Peregrinación de los Hogares de la Ciudad de la Caridad, una tradición que reúne a personas con discapacidad, jóvenes, adultos mayores, religiosos, voluntarios y familias en una extensa caminata marcada por la fe y el esfuerzo.

El recorrido comenzó de madrugada y tuvo su primera parada en el arco de ingreso a Valle Grande, justo cuando empezaba a salir el sol. Más adelante, a la altura de la conocida Posta del Cholo, los peregrinos volvieron a detenerse para compartir el desayuno antes de afrontar el tramo final.

Después de varias horas de marcha, el grupo finalmente llegó al Santuario de la Virgen del Valle Grande, donde al mediodía se celebró la misa. La jornada culminó con otro de los momentos esperados por los participantes: un almuerzo compartido junto al río.

UNA TRADICIÓN QUE CUMPLIÓ 26 AÑOS

La peregrinación nació hace 26 años a partir de un pedido de oración de los seminaristas del Instituto del Verbo Encarnado, quienes encomendaron a la Virgen su camino hacia la ordenación.

Con el paso de los años aquella iniciativa se convirtió en una tradición de los hogares.

Además de los residentes de los hogares y los religiosos que trabajan diariamente en las diferentes obras, se sumaron seminaristas, integrantes de otras comunidades religiosas, voluntarios, laicos y una importante cantidad de jóvenes.

Los hogares son llevados adelante por religiosos del Instituto del Verbo Encarnado y las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará.

Así, cuando finalmente llegaron al santuario después de horas de caminata, detrás habían quedado 27 kilómetros recorridos desde plena madrugada.

Una peregrinación que comenzó hace más de un cuarto de siglo y que volvió a dejar una de esas postales particulares de San Rafael: personas de diferentes edades y realidades avanzando juntas hacia Valle Grande, unidas por la fe y una tradición que ya lleva 26 años.