Tras semanas de intensas negociaciones y complejas discusiones con las cámaras empresarias, el Sindicato de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (SOEVA) acordó la nueva pauta de recomposición salarial para el sector. En diálogo con FM Vos (94.5), el secretario general de la seccional San Rafael, Miguel Rubio, explicó los alcances del entendimiento estructurado en tres bimestres hasta febrero del próximo año, al tiempo que cuestionó la rigurosidad de los topes oficiales, la imposibilidad de aplicar medidas de fuerza por la delicada situación económica de los trabajadores y el elevado nivel de informalidad laboral que afecta al sector rural.

Rubio detalló que, tras agotar las instancias de debate, la dirigencia sindical optó por aceptar los lineamientos de la pauta oficial fijada por el Estado, la cual toma como referencia el promedio inflacionario de los últimos meses.

“Terminamos cerrando una tope oficial en línea con lo que marca el Estado, ya que al promediar los últimos tres meses de inflación te imponen el porcentaje que se va a manejar. Ante esto dijimos que era inútil seguir discutiendo y aceptamos el tope oficial, porque tomar una medida de fuerza hoy con estos valores perjudica más al trabajador que lo que puede llegar a ganar”, manifestó.

“El acuerdo abarca los períodos de septiembre, octubre, noviembre, diciembre y enero hasta febrero, cerrando un esquema bimestral donde logramos sacar unos puntos más para bodega con un 1,8 % quincenal, es decir un 3,6 % bimestral, quedando viña con un 3,4 % para los tramos establecidos”, precisó.

Limitaciones de las medidas de fuerza y la situación de los salarios básicos

Consultado sobre las expectativas iniciales del gremio —que aspiraba a un incremento del 2,5 % mensual—, el referente sindical reconoció que el desgaste de la negociación y la vulnerabilidad económica de los obreros obligaron a convalidar la propuesta oficial.

“Nuestra pretensión inicial estaba en el 2,5 % mensual, pero al llegar a un punto donde veíamos que nos alejábamos de cualquier solución y que el Estado no quiere mover los puntos de inflación, decidimos aceptar el aumento oficial y dar por cerrada la paritaria hasta febrero de 2027”, expuso.

“Hacer una medida de fuerza en el presente es imposible porque le cuesta mucho más al trabajador que pierde el día que lo que puede llegar a ganar, sobre todo cuando manejamos un básico inicial de viña que apenas se desliza entre los $525.000 y $600.000, contemplando el periodo completo hasta febrero”, enfatizó.

El secretario general de la seccional San Rafael, Miguel Rubio, explicó los alcances del entendimiento estructurado en tres bimestres hasta febrero del próximo año

Informalidad laboral y el impacto de la crisis en los productores rurales

Finalmente, Rubio puso el foco en la profunda crisis estructural que atraviesan las unidades productivas de la región y denunció que los niveles de informalidad laboral en el sector primario continúan siendo alarmantes. Según estimaciones del gremio, la precariedad y el trabajo no registrado alcanzan altos porcentajes en la región.

“En la parte de viña hay mucho malestar entre los productores y una enorme informalidad que ronda tranquilamente el 60 %, ya que si bien en las bodegas la situación está más regularizada, en las fincas los trabajadores eventuales escasean y todo se va complicando mucho más”, explicó.

“Aunque esperamos que los grandes productores del este provincial cumplan con las liquidaciones acordadas y no tengamos sorpresas, la realidad es que la actividad vitícola arrastra un atraso generalizado y una precariedad estructural muy difícil de revertir en las actuales condiciones”, completó.