Fuente: La 100.

Una alianza integrada por Google, Meta y Chan Zuckerberg Biohub anunció una inversión superior a los 1.800 millones de dólares para desarrollar un sistema de inteligencia artificial capaz de modelar el funcionamiento de una célula biológica. El objetivo es construir una célula virtual que permita realizar simulaciones y ensayar hipótesis científicas en una computadora antes de pasar a las pruebas de laboratorio.

Una inversión millonaria para acelerar la investigación biomédica

El proyecto combina aportes de organismos públicos y empresas privadas. El Estados Unidos comprometió más de 500 millones de dólares, mientras que los Institutos Nacionales de Salud (NIH) ya habían destinado una cifra similar a investigaciones previas. También participarán Google DeepMind, Isomorphic Labs y Meta, además de los recursos aportados por Chan Zuckerberg Biohub para infraestructura y coordinación científica.

La propuesta no busca crear una simple representación visual de una célula, sino un modelo capaz de anticipar cómo respondería ante distintos estímulos, como la aplicación de un medicamento, una mutación genética o cambios en su entorno. La idea es integrar información sobre genes, proteínas, metabolismo y señales celulares en una única simulación.

Las aplicaciones y los desafíos de la célula virtual

Si el modelo logra resultados confiables, podría acelerar significativamente el desarrollo de nuevos tratamientos. Los investigadores tendrían la posibilidad de evaluar miles de variantes de un medicamento en muy poco tiempo, reduciendo la dependencia de ensayos extensos y costosos.

El proyecto está liderado por Alex Rives, científico de Meta y creador de ESMFold, una herramienta especializada en la predicción de estructuras de proteínas. Entre las áreas que podrían beneficiarse aparecen especialmente la oncología, el estudio del envejecimiento celular y la investigación de enfermedades complejas.

Uno de los puntos clave será la validación científica de los resultados. Las instituciones participantes acordaron mantener bajo reserva los hallazgos durante un año desde que el sistema esté operativo, con el fin de revisar las predicciones antes de hacerlas públicas.

Aunque la combinación de grandes inversiones, potencia de cómputo y equipos científicos especializados representa una de las apuestas más ambiciosas de la biología moderna, el gran interrogante sigue siendo el mismo: comprobar si una simulación informática puede reproducir con precisión lo que realmente ocurre dentro de una célula viva.