En el marco de la conmemoración del Día del Industrial Panadero y del Día Mundial del Pan este sábado 10 de octubre, la Cámara de Empresarios Panaderos de Mendoza (CEPA) y la asociación del sector unieron fuerzas para implementar una fuerte campaña promocional en toda la provincia destinada a revalorizar la producción artesanal. En diálogo con FM Vos (94.5), el presidente de la entidad, Diego Cuitiño, detalló el alcance de la propuesta comercial que otorga cuatro facturas de regalo por cada docena adquirida, al tiempo que analizó la compleja situación que atraviesa el sector debido a la contracción interanual del consumo, el incremento de insumos básicos como la harina y las tarifas, y los cambios en los hábitos de compra de los mendocinos.

Al principio de la nota, Cuitiño explicó que la iniciativa conjunta busca que los consumidores vuelvan a volcarse masivamente a la panadería tradicional y artesanal, diferenciándola de los productos industrializados o congelados. «Junto con la asociación nos hemos unido esta vez para llegar a toda la provincia con una acción conjunta coincidiendo con el Día Industrial Panadero y el Día Mundial del Pan, haciendo una promoción para que la gente vuelva a la panadería artesanal; la intención es que comprando una docena de facturas se lleven dieciséis en total», comentó.

«La intención es que se sumen absolutamente todas las panaderías de la provincia sin necesidad de estar asociadas, para que el público aproveche esta ventaja y continúe participando de las promociones que ofreceremos durante los fines de semana siguientes, como el próximo festejo del Día de la Madre», añadió.

Estabilidad de precios, estructura de costos y caída del consumo

Consultado sobre la evolución tarifaria del sector, Cuitiño indicó que las panaderías nucleadas en la cámara han decidido sostener la misma lista de precios sugeridos desde el mes de mayo, intentando absorber los incrementos para no resentir aún más las ventas frente a una sostenida caída interanual del consumo. En cuanto a los valores vigentes de referencia, precisó que la docena de facturas se ubica entre nueve mil y nueve mil quinientos pesos, la docena de tortitas ronda los seis mil quinientos pesos y el kilo de pan se comercializa entre tres mil trescientos y tres mil quinientos pesos.

No obstante, advirtió que esta contención de precios se da en un contexto de subas constantes en los costos de producción. Detalló que, desde el último ajuste acordado, la harina —el insumo principal del rubro— registró un incremento de entre el diez y el quince por ciento, al igual que el azúcar, sumado a las actualizaciones salariales del personal y al fuerte impacto de los servicios públicos como el gas. A esto se le suma un factor climático y estacional, ya que la ausencia de inviernos prolongados redujo la demanda tradicional de los meses fríos. «Venimos manejando la misma lista de precios sugeridos desde mayo y hemos decidido todavía no tocar los valores ni aumentar, intentando absorber el impacto hasta lo que más se pueda porque venimos registrando una baja importante interanual en el consumo», explicó al respecto.

«Desde el último acuerdo tuvimos un incremento de casi un diez o quince por ciento más en la harina, que es lo que más usamos, un aumento similar en el azúcar y la actualización de sueldos, a lo que se suma que no hemos tenido un invierno tan prolongado que es cuando la gente tradicionalmente consume más», amplió.

En diálogo con FM Vos (94.5), el presidente de la entidad, Diego Cuitiño, detalló el alcance de la propuesta comercial

Cambios en los hábitos de compra y el fenómeno de la proliferación de locales

Por último, el titular de CEPA se refirió a las modificaciones profundas en la conducta diaria de los compradores mendocinos. Señaló que las adquisiciones se han vuelto considerablemente más acotadas, reemplazando la compra tradicional de grandes volúmenes por transacciones menores. «Eso lo venimos notando hace tiempo; la gente ya no compra un kilo entero de pan o la docena de facturas todos los días, sino que viene por la tirita de pan, lleva dos tortitas para el consumo diario y la factura pasó a ser un gusto de fin de semana o para reuniones familiares», confirmó.

«Siempre intentamos transmitir que la gente vuelva a elegir la panadería artesanal, la del panadero que madruga y saca el pan y las tortitas calentitas, diferenciándose así de la producción industrializada o congelada que hoy tiene una fuerte presencia en el mercado», expresó al cierre de la entrevista.