Fuente: El Sol – https://www.elsol.com.ar/mendoza/sergio-marinelli-advirtio-por-el-nino-y-reclamo-avanzar-con-el-plan-hidrico/

El fenómeno de El Niño vuelve a poner en discusión una deuda que Mendoza arrastra desde hace varios años: la aprobación del Plan Hídrico Provincial y del nuevo Código de Aguas. El titular del Departamento General de Irrigación, Sergio Marinelli, advirtió que la provincia enfrenta un escenario de eventos climáticos extremos sin contar todavía con un marco integral que permita coordinar la prevención y la respuesta entre los distintos organismos.

Esto muestra las diferencias de criterio entre Marinelli y el gobernador Alfredo Cornejo, ya que si bien tanto el Código de Aguas y El Plan Hídrico se encuentran listos, no han tenido la luz verde de Casa de Gobierno para tratarse en la Legislatura. Esto es llamativo porque el oficialismo cuenta con mayoría automática en ambas cámaras, por lo que deja expuesto que la falta de la concreción de la propuesta se debe a un freno del mandatario provincial.

El Plan Hídrico apunta a establecer una estrategia de largo plazo para la primera cuestión, pero también incorpora herramientas para enfrentar la segunda. El Código de Aguas, en tanto, busca darle un respaldo jurídico a esa planificación.

“Contar con ambos instrumentos aprobados no habría evitado las lluvias, las crecidas ni la necesidad eventual de declarar una emergencia. Tampoco bastaría su aprobación formal sin presupuesto, implementación y seguimiento“, explicó Marinelli.

Para Marinelli, la discusión no debería limitarse a la actuación de Irrigación frente a una emergencia. El agua atraviesa las competencias de diferentes áreas del Estado y, por eso, considera que la provincia necesita una planificación común que permita definir prioridades, responsabilidades y mecanismos de coordinación antes de que ocurran las contingencias.

“El fenómeno de El Niño vuelve a poner en primer plano un desafío que excede la respuesta ante una emergencia: la necesidad de que Mendoza cuente con una política hídrica integral, sostenida y coordinada entre instituciones”, sostuvo Marinelli.

El planteo del funcionario llega mientras Irrigación transita una temporada que podría estar marcada por mayores escurrimientos y por la influencia de El Niño. El fenómeno puede favorecer determinadas condiciones hídricas, pero también aumentar la posibilidad de episodios de precipitaciones intensas y crecidas, lo que vuelve a poner el foco en las herramientas de prevención.

Una discusión que lleva años

El Plan Hídrico y el Código de Aguas vienen siendo elaborados por el DGI desde hace varios años, pero su tratamiento político y legislativo se fue postergando. El organismo había planteado que ambos proyectos debían definir una estrategia de largo plazo para la administración del recurso y adaptar la normativa a los nuevos desafíos de Mendoza.

Durante 2025, el Gobierno provincial había estimado que el Plan Hídrico podía llegar a la Legislatura, pero los plazos se extendieron. En 2026, Marinelli volvió a señalar que ambas iniciativas estaban en una etapa avanzada y que restaba terminar de definir aspectos con el Ejecutivo antes de avanzar con su presentación.

La demora también estuvo vinculada a la necesidad de coordinar el contenido de los proyectos con distintas áreas de la administración provincial. La propuesta no involucra solamente a Irrigación, sino también cuestiones relacionadas con infraestructura, ambiente, producción, ordenamiento territorial y gestión de emergencias.

En ese punto está uno de los principales argumentos de Marinelli: el Plan Hídrico no debería ser visto como un programa exclusivo del organismo que administra el agua.

El Plan Hídrico como herramienta de coordinación

“Irrigación, la Dirección de Hidráulica, los municipios, Defensa Civil, los organismos ambientales, los prestadores de agua potable y saneamiento, las Inspecciones de Cauce y otros sectores vinculados con el ordenamiento territorial, la infraestructura y la producción” forman parte de la estructura que debería intervenir de manera coordinada, explicó el titular de Irrigación.

Según el funcionario, la principal función del Plan Hídrico sería establecer una hoja de ruta común. Eso supone compartir información, definir prioridades territoriales, establecer mecanismos de cooperación y determinar responsabilidades concretas para cada organismo.

“La eficacia de la política hídrica depende de que sus decisiones se articulen, sin desconocer las competencias propias de cada institución”, afirmó Marinelli.

La diferencia es relevante ante fenómenos como El Niño. Una lluvia intensa o una crecida puede involucrar simultáneamente cauces, infraestructura vial, zonas urbanas, sistemas de drenaje, canales de riego y servicios públicos. Una respuesta aislada de cada organismo puede dificultar la atención de un problema que atraviesa distintas jurisdicciones.

Qué habría cambiado ante El Niño

Para Marinelli, contar con el Plan Hídrico aprobado no habría evitado las lluvias ni las crecidas. Tampoco habría eliminado la posibilidad de declarar una emergencia si las condiciones lo requirieran.

La diferencia estaría en la preparación previa. El plan permitiría establecer protocolos de actuación ante alertas, definir intervenciones preventivas en cauces e infraestructura y determinar criterios comunes para decidir qué obras deben ejecutarse primero.

“Frente a El Niño, ello podría traducirse en protocolos coordinados de actuación frente a alertas, o en intervenciones preventivas en cauces e infraestructura, criterios comunes para priorizar obras y canales claros para movilizar recursos tendientes a reducir la vulnerabilidad”, señaló.

El planteo apunta así a cambiar el enfoque de la política hídrica: no concentrarse solamente en responder cuando ocurre una emergencia, sino anticipar escenarios de riesgo y establecer previamente cómo deben actuar las distintas áreas.

“No se trata solamente de ejecutar más obras, sino de evitar que cada organismo deba resolver aisladamente problemas que son interdependientes”, remarcó Marinelli.

El Código de Aguas, la otra pieza pendiente

El nuevo Código de Aguas aparece como el complemento normativo del Plan Hídrico. La intención es actualizar el marco legal con el que Mendoza administra uno de sus recursos estratégicos y establecer reglas que contemplen los desafíos actuales.

El anteproyecto incorpora mecanismos vinculados con la planificación hídrica y territorial y contempla expresamente un Plan Especial ante el Riesgo de Inundaciones.

Para Marinelli, esa incorporación permitiría que la prevención frente a eventos extremos deje de depender exclusivamente de decisiones excepcionales tomadas durante una emergencia y pase a formar parte de la gestión habitual del agua.

El nuevo marco también buscaría ordenar la relación entre las distintas instituciones que intervienen en la administración del recurso, algo que adquiere particular importancia cuando una contingencia excede los límites de una cuenca o de una jurisdicción.

La discusión que espera definición política

El reclamo de Irrigación vuelve a colocar el foco sobre una discusión que todavía necesita definición dentro del Ejecutivo antes de llegar a la Legislatura. Los antecedentes muestran que el organismo viene trabajando sobre ambos proyectos, pero su tratamiento legislativo se ha demorado respecto de los cronogramas planteados originalmente.

La definición no es solamente normativa. La eventual aprobación del Plan Hídrico y del Código de Aguas requerirá posteriormente presupuesto, obras, sistemas de monitoreo y mecanismos de coordinación para que las herramientas previstas puedan aplicarse.

“La seguridad hídrica no es responsabilidad de un solo organismo. Requiere una política de Estado que conecte la gestión del agua con la protección civil, el ambiente, la planificación territorial, la infraestructura y los servicios públicos“, sostuvo Marinelli.

El fenómeno de El Niño vuelve así a poner el tema en el centro de la agenda hídrica provincial. Mientras Irrigación prepara su respuesta para una temporada que puede presentar mayores escurrimientos y episodios de precipitaciones intensas, el Plan Hídrico y el nuevo Código de Aguas continúan a la espera de una definición que permita llevarlos finalmente al debate legislativo.