El departamento atraviesa un intenso temporal de precipitaciones, con alerta naranja hasta la tarde y amarilla durante la noche. A casi un mes del inicio de la primavera, las temperaturas se mantienen en valores propios del otoño y el invierno. El fenómeno de El Niño vuelve a cobrar protagonismo y los pronósticos anticipan que la inestabilidad podría prolongarse durante más de una semana.
La lluvia no da tregua en San Rafael. Las persistentes precipitaciones que afectan al departamento, por momentos con marcada intensidad, configuran un escenario meteorológico poco habitual para esta época del año, con acumulaciones importantes de agua, temperaturas considerablemente bajas y un pronóstico que está lejos de anticipar una mejora definitiva.
El Servicio Meteorológico Nacional mantiene vigente una alerta naranja por lluvias hasta las 18 de este martes, mientras que desde ese horario y hasta las primeras horas del miércoles regirá una alerta amarilla. Durante el período de mayor intensidad se prevén acumulaciones de entre 50 y 90 milímetros, con registros que podrían superar esos valores en sectores puntuales del departamento. Para la segunda etapa del fenómeno se estiman entre 20 y 50 milímetros adicionales.
La situación adquiere especial relevancia por la persistencia de las precipitaciones, que no necesariamente se concentran en tormentas aisladas, sino que pueden extenderse durante varias horas y generar importantes acumulaciones de agua. Esta condición incrementa las posibilidades de anegamientos en calles y caminos, complicaciones para circular y crecidas en cauces y sectores que reciben escurrimientos.
A este panorama se suma otra particularidad: el frío fuera de época. Cuando falta poco para que se cumpla el primer mes de la primavera, San Rafael registra temperaturas mucho más cercanas a las habituales del otoño e incluso del invierno. Para este martes se espera una máxima de apenas 12 grados, mientras que el miércoles el termómetro difícilmente supere los 13, valores que contrastan con las condiciones templadas que suelen caracterizar a octubre en el sur mendocino.
El Súper Niño, nuevamente en el centro de la escena
El comportamiento meteorológico de estos días vuelve a poner el foco sobre el fenómeno de El Niño y su posible evolución hacia un episodio de intensidad extraordinaria, popularmente denominado «Súper Niño», sobre el cual especialistas y organismos provinciales vienen advirtiendo desde hace varios meses.
El calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial modifica los patrones de circulación atmosférica y puede favorecer escenarios de precipitaciones superiores a los promedios históricos en distintas regiones. En Mendoza, las proyecciones para la temporada primavera-verano contemplan la posibilidad de tormentas más frecuentes, episodios de lluvias abundantes y fenómenos de mayor severidad.
Si bien no corresponde atribuir directamente cada temporal al comportamiento de El Niño, el escenario actual se desarrolla en un contexto climático que ya había motivado acciones preventivas en la provincia. Incluso, semanas atrás se realizaron reuniones de coordinación entre autoridades provinciales, municipales y organismos de emergencia para anticiparse a posibles complicaciones derivadas de una temporada particularmente lluviosa.
La preocupación no se limita a la cantidad de agua que pueda caer, sino también a la capacidad de respuesta frente a precipitaciones intensas y acumuladas. Para una región semiárida como San Rafael, donde las lluvias suelen presentar una marcada irregularidad, la reiteración de episodios de estas características representa un desafío tanto para las zonas urbanas como para los distritos.
La inestabilidad podría extenderse más de una semana
Lejos de tratarse de un episodio aislado, los pronósticos extendidos anticipan que las condiciones de inestabilidad podrían mantenerse durante buena parte de los próximos días, incluso más allá del fin de semana.
Si bien podrían registrarse mejoramientos temporarios, el panorama meteorológico contempla nuevas probabilidades de precipitaciones entre miércoles y lunes, con temperaturas que continuarían relativamente bajas para esta altura del año. No se descarta que la sucesión de jornadas húmedas y lluviosas termine prolongándose durante más de una semana, aunque la intensidad y distribución de las precipitaciones deberán seguirse con las actualizaciones de los pronósticos.
Mientras tanto, las recomendaciones apuntan a extremar las precauciones, evitar circular por sectores anegados, mantener despejados los desagües y no acercarse a cauces que puedan experimentar aumentos repentinos de caudal.
Por ahora, la primavera sanrafaelina sigue mostrando una cara poco habitual: lluvias persistentes, jornadas grises, temperaturas bajas y una incertidumbre meteorológica que obliga a seguir de cerca la evolución de un fenómeno que podría marcar buena parte de la temporada.