En el marco de la reciente entrega de los Premios Nobel de Economía y el debate abierto sobre la coyuntura nacional, el economista Federico Vacalebre, profesor de la Universidad privada del CEMA (Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina), analizó en diálogo con FM Vos 94.5 el complejo escenario de la economía argentina. El especialista advirtió sobre las tensiones existentes entre la estabilización de las cuentas públicas y la falta de señales claras de reactivación en el nivel de actividad y el empleo. En su diagnóstico, subrayó la marcada heterogeneidad entre sectores ganadores y perdedores, el crecimiento del trabajo informal frente a la caída del empleo registrado y la necesidad de aplicar microfundamentos a la macroeconomía para consolidar el rumbo, sin poner en riesgo el superávit fiscal ni la lucha contra la inflación.
Mantenimiento de la estabilidad macroeconómica y el fantasma de la recesión técnica
Al inicio de la nota, Vacalebre señaló que la fotografía económica actual no difiere de manera sustancial de la observada en los meses previos, aunque advirtió que para evitar una recesión técnica hacia el cierre del año se requeriría incrementar los niveles de actividad. A su juicio, el escenario vigente es el resultado directo de un proceso de estabilización en el que conviven profundas disparidades sectoriales, con rubros altamente beneficiados y otros seriamente perjudicados. «La coyuntura económica de la Argentina no difiere sustancialmente de la que observábamos hace algunos meses; en lo que respecta a la actividad, hemos entrado en una etapa donde resultará imprescindible sostener un nivel determinado en el último tramo del año para esquivar la recesión técnica», aseguró.
«Esta situación responde a algo que sucede una vez que estabilizaste, donde tenés sectores que ganan fuertemente y sectores que pierden fuertemente; esa heterogeneidad de la actividad siempre estuvo y está presente», explicó.
«Todos coinciden en que la estabilización de la macro es una condición necesaria pero no es suficiente, y el temor desde el punto de vista político es que no se valore esa estabilidad que tanto nos costó y nos sigue costando construir día a día, en detrimento de una urgencia política como solemos tener cada dos años», expresó.
Brecha sectorial y transformación del mercado laboral: del empleo formal al cuentapropismo
Al profundizar su análisis sobre los sectores productivos, el economista contrapuso el desempeño de actividades capital-intensivas —como la minería— con el freno severo de rubros mano de obra intensivos, como la construcción. Esta asimetría tiene su correlato directo en el mercado de trabajo. «Dentro de los ganadores tenés la minería, que tiene la particularidad de ser un sector capital-intensivo y no fuertemente demandante de capital humano; por eso, del otro lado tenés una situación donde el empleo formal cae y lo que sube es el informal, o sea, el cuentapropismo», expuso.
«El escenario de actividad y empleo que podría derivar en una recesión técnica hacia la última parte del año no se aparta de la tendencia previa; simplemente vemos que la brecha entre los sectores ganadores y perdedores se acentúa, marcando un comportamiento que se viene consolidando desde hace tiempo», insistió.
«Hay que entender que es un proyecto de país totalmente diferente al que veníamos acostumbrándonos, donde esos ganadores y perdedores van a existir como en cualquier economía normal, porque ningún país produce todo lo que consume ni tiene la capacidad de producir absolutamente todo», destacó.

Microfundamentos neo-keynesianos, pragmatismo oficial y la innegociable lucha antiinflacionaria
Respecto a las herramientas para destrabar el consumo y la producción manufacturera, Vacalebre valoró los aportes teóricos de los galardonados con el Nobel de Economía y las recientes exposiciones académicas recibidas por el Gobierno, que proponen aplicar microfundamentos a la macroeconomía para darle continuidad al proceso de desarrollo. No obstante, advirtió que cualquier medida de estímulo a la microeconomía debe ser cautelosa y no comprometer el equilibrio fiscal ni el anclaje de precios. «Los premios Nobel de Economía están en la frontera entre la micro y la macroeconomía; señalan que determinados microfundamentos deben aplicarse a la macro justamente para que, tras una estabilización, pueda continuar su rumbo progresivo, que es el aporte de esta línea neo-keynesiana», comentó.
«La administración actual demostró en este tiempo cierto pragmatismo en un montón de cuestiones donde quizás la mayoría pensaba que no lo podía llegar a tener, mostrando un grado de apertura al diálogo que es positivo», opinó.
«Estamos frente a un equilibrio sumamente delgado en el que el superávit fiscal y la batalla contra la inflación resultan innegociables; el verdadero desafío pasa por identificar qué incentivos se pueden articular desde los microfundamentos sin comprometer de ningún modo estas variables macroeconómicas fundamentales», concluyó.