El partido está previsto para el martes 20 de octubre a las 21:30, pero la sede sigue en duda por el conflicto entre Vasco da Gama y los administradores del Maracaná.

Boca Juniors ya conoce la fecha y el horario para disputar la revancha de las semifinales de la Copa Sudamericana ante Vasco da Gama, aunque todavía existe incertidumbre sobre el estadio que albergará el encuentro. El partido está programado para el martes 20 de octubre, a las 21:30, en Río de Janeiro, pero una disputa judicial entre el club brasileño y el consorcio que administra el Maracaná podría obligar a trasladarlo a Paraguay.

El conflicto involucra a Flamengo y Fluminense, integrantes del consorcio Fla-Flu, que presentó un nuevo recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Río de Janeiro para impedir que Vasco utilice el histórico estadio. La presentación se produjo después de que un fallo judicial restableciera la autorización para disputar allí el encuentro.

La incertidumbre se mantiene mientras las autoridades analizan el nuevo planteo. Si finalmente se impide el uso del Maracaná, la alternativa que maneja la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) es trasladar el partido a Asunción, Paraguay.

Una disputa por el uso del Maracaná

El martes por la mañana, el juez Domingos de Almeida Neto anuló una medida cautelar que había favorecido días atrás a los administradores del estadio y restableció la orden que obliga a ceder el recinto para el encuentro entre Vasco y Boca.

Tras conocerse esa resolución, Vasco retomó la venta de entradas y llegó a comercializar cerca de 50.000 localidades. Esa cantidad representa un condicionante para una eventual mudanza al estadio Nilton Santos, una alternativa que el club brasileño había rechazado.

Frente al revés judicial, Flamengo y Fluminense presentaron un nuevo recurso para solicitar la suspensión de las condiciones de seguridad del evento. El planteo deberá ser resuelto por el presidente del Tribunal Superior de Justicia, el ministro Luis Felipe Salomão.

Uno de los argumentos utilizados anteriormente para cuestionar la realización del encuentro fue la posible superposición con un partido de básquet entre Flamengo y Botafogo, previsto para el Maracanãzinho, el estadio cubierto ubicado junto al Maracaná.

Sin embargo, el Ministerio Público de Río de Janeiro había respaldado la postura de Vasco al considerar que el Maracaná ofrece condiciones adecuadas de seguridad, movilidad, logística e infraestructura para un partido de esta magnitud.

Vasco tampoco puede utilizar su estadio, São Januário, porque no alcanza el requisito de 30.000 localidades establecido por la Conmebol para encuentros de esta instancia. Esa limitación reglamentaria convirtió al Maracaná en el centro de una disputa que excede lo deportivo.

Cruces entre los dirigentes de los clubes

El presidente de Vasco da Gama, Pedrinho, cuestionó la presentación judicial de los administradores del estadio y advirtió sobre las consecuencias que podría tener para su equipo una modificación de la sede.

“Venía dentro del ómnibus y me enteré que el consorcio entró en la Justicia nuevamente y existe ese aviso de la Conmebol que se podría cambiar el partido de Brasil para Paraguay”, relató en diálogo con ESPN Brasil.

El dirigente calificó la maniobra como “una cobardía con la institución” y con la competición, al considerar que Vasco podría verse obligado a jugar fuera de su estado y de su país.

También cuestionó los argumentos vinculados al cuidado del campo de juego y sostuvo que el enfrentamiento entre las partes había dejado de ser una discusión técnica para convertirse en una disputa de poder.

Por su parte, el presidente de Flamengo, José Boto, defendió la posición de su institución con una frase que reflejó el conflicto por la utilización del recinto: “Preocupa pagar por tu casa y que venga otra persona y haga una fiesta”.

Mientras continúa el litigio, Boca deberá esperar una definición sobre la sede de un partido decisivo para sus aspiraciones continentales. El equipo argentino perdió 1-0 en la Bombonera en el encuentro de ida y necesita revertir el resultado para avanzar a la final.

Si gana por dos o más goles de diferencia, se clasificará directamente. En caso de imponerse por un tanto, la serie se definirá por penales.

La resolución judicial de los próximos días será determinante para establecer dónde se jugará la revancha y si Vasco podrá recibir a Boca en el Maracaná, como estaba previsto originalmente.