La vitivinicultura de Mendoza y, de manera particular, la producción del sur provincial atraviesan un período crítico marcado por costos crecientes, inclemencias climáticas severas y la urgente necesidad de definir una política de Estado de largo plazo. Tras mantener una serie de reuniones de trabajo con presidentes de cooperativas, pequeños y medianos productores primarios y propietarios de bodegas, el senador provincial por el Partido Justicialista, Mauricio Sat, trazó un diagnóstico de la coyuntura del sector y presentó un paquete de iniciativas en la Legislatura provincial. En diálogo con FM Vos (94.5), el legislador sanrafaelino advirtió que la oferta y la demanda de materia prima se encuentran actualmente en un punto de equilibrio frágil, pero enfatizó que la falta de rentabilidad y la erradicación progresiva de fincas podrían obligar a la Argentina a importar vino en el mediano plazo. En ese marco, solicitó una intervención activa sobre los excedentes de stock, líneas de financiamiento blando ante el aumento de plagas por lluvias y la restitución del financiamiento provincial para el sistema de mitigación de granizo.

Un mercado en equilibrio relativo y la urgencia de intervenir en el banco de vino

Sat explicó que, a diferencia de temporadas anteriores marcadas por grandes excedentes de producción, en la actualidad existe un nivel de cosecha que se ajusta a los volúmenes de comercialización. Sin embargo, precisó que el verdadero cuello de botella que deprime los valores pagados al productor radica en la acumulación de stock vínico, el cual supera ampliamente los plazos recomendados para mantener un mercado estabilizado. «Mantuvimos reuniones con presidentes de cooperativas, productores y propietarios de bodegas. Hay una crisis internacional de la vitivinicultura, pero Mendoza tiene una oportunidad en la que todos coinciden: hoy el mercado está medianamente equilibrado porque la cantidad de uva que producimos es prácticamente el vino que se vende», comentó.

«La dificultad central que tenemos es el stock vínico, que se ubica en más de siete u ocho meses. Necesitamos trabajar sobre dos meses y medio, como lo plantea la ley del Banco del Vino para que el banco actúe mediante una inmovilización parcial o una exportación gradual del excedente, para lo cual se requiere financiamiento», dijo.

Tras mantener una serie de reuniones de trabajo con presidentes de cooperativas, pequeños y medianos productores primarios y propietarios de bodegas, el senador provincial por el Partido Justicialista, Mauricio Sat, trazó un diagnóstico de la coyuntura del sector

Créditos blandos por humedad sostenida y la disputa por la lucha antigranizo

Un aspecto central abordado en el diálogo periodístico fue la acumulación de factores climáticos adversos en la geografía provincial. El senador provincial advirtió que la mayor frecuencia de precipitaciones obliga a los productores primarios a incrementar los curados para prevenir enfermedades criptogámicas, encareciendo sensiblemente los costos de producción previa a la cosecha. «Se necesitan créditos blandos para los productores primarios, no solo para llegar a la próxima cosecha, sino porque estamos atravesando un fenómeno de lluvias que obligará a curar muchísimas más veces que lo tradicional por la problemática de la peronospora», indicó.

«Sobre la lucha antigranizo, hace dos años el gobierno provincial dijo unilateralmente que la retiraba, a lo que San Rafael y General Alvear se opusieron. El gobernador expresó que si se demostraba su efectividad la volvería a financiar, y las estadísticas muestran una tendencia favorable en la cantidad de hectáreas dañadas cuando funciona el sistema», destacó.

«El intendente de San Rafael puso a disposición 1.500 millones de pesos en un plazo fijo para la lucha antigranizo, y General Alvear podría aportar 500 millones. Falta el financiamiento provincial para cubrir el costo variable de pirotecnia, combustible y horas de vuelo de los pilotos según la cantidad de tormentas que se registren hasta marzo», amplió la información.

Ausencia de política vitivinícola provincial y riesgo de importación de materia prima

Al analizar la visión estratégica del sector, Mauricio Sat fue categórico al señalar que la provincia carece de una política vitivinícola integral y de largo plazo. Advirtió que, de mantenerse la tendencia actual de abandono y erradicación de hectáreas cultivadas por falta de rentabilidad y envejecimiento poblacional en los distritos, la industria local enfrentará una escasez estructural de materia prima en un plazo de tres a cuatro años que la obligará a importar vino para abastecer sus mercados. «Si en dos o tres años seguimos con la misma línea de abandono y erradicación de fincas, el sector va a tener que importar vino directamente porque no le va a alcanzar la materia prima. Es el momento de trazar una política vitivinícola que hoy no existe», declaró.

«Mendoza no puede depender de si San Juan quiere o no firmar el acuerdo vitivinícola. Nuestra provincia representa más del 85% de la vitivinicultura argentina y es la que tiene que marcar la impronta de hacia dónde vamos», lanzó.

«Sin vitivinicultura en nuestros distritos y sin rentabilidad en las fincas, lo que se termina es el trabajo», sentenció.

Crítica a la reconversión forzada y el valor social del empleo agrícola

En el tramo final de la entrevista, Sat expresó sus discrepancias con la propuesta de reconversión productiva impulsada desde el Ministerio de Producción del Gobierno provincial hacia cultivos de alfalfa o pasturas ganaderas. Argumentó que tales alternativas son inviables para los pequeños productores de 5 o 6 hectáreas —quienes carecen de la maquinaria pesada requerida— y generan un impacto social negativo al reducir la demanda de mano de obra rural en comparación con el cultivo de la vid. «Tengo una visión crítica sobre los planteos de reconversión hacia la alfalfa y pasturas. Un productor pequeño no encuentra la salida en la alfalfa porque gran parte de la cosecha se la lleva la máquina cosechadora, salvo que el Estado genere cooperativas e insumos», aclaró.

«Desde el punto de vista del empleo, la alfalfa o la ganadería no generan tanto trabajo. La vitivinicultura es la actividad que más mano de obra demanda en los distritos: cuando al productor le va bien, contrata vecinos para regar, podar, curar y cosechar», precisó.

«Estas propuestas no representan un costo presupuestario elevado para el Estado provincial. Presenté el proyecto en la Legislatura y fue aprobado; ahora necesitamos que todos los sectores y fuerzas vivas acompañemos para que el Gobierno tome la decisión de cuidar la vitivinicultura», agregó al cierre de la charla.