El Presidente utilizó esa expresión después de señalar a periodistas que investigaron el caso $LIBRA. La libertad de prensa merece respeto, especialmente de quien ocupa la máxima responsabilidad del país.
El presidente Javier Milei volvió a cruzar un límite inadmisible en su relación con el periodismo. Durante su intervención en la cena de la Fundación Faro, el viernes 23 de octubre, después de descalificar a comunicadores que cubrieron el caso $LIBRA, afirmó: “Los que se tienen que quemar en la hoguera son los hijos de puta”. La expresión provocó el rechazo de organizaciones periodísticas y dirigentes políticos.
El contexto resulta fundamental para comprender la gravedad del episodio. El mandatario venía cuestionando a Hugo Alconada Mon, Carlos Pagni, Paulino Rodrigues, Natalia Volosin y Luis Novaresio, a quienes acusó de participar en una operación contra su Gobierno. Su discurso se produjo después de conocerse su sobreseimiento, que deja más dudas que certezas, en la causa vinculada con la criptomoneda que promocionó en su cuenta de X presidencial.
Estas declaraciones merecen un repudio absoluto. Un presidente tiene derecho a cuestionar una investigación, señalar errores y defender su posición. Pero identificar públicamente a periodistas y luego recurrir a la imagen de una hoguera constituye una forma de intimidación incompatible con la responsabilidad de su cargo.
Aunque se pretenda presentar la frase como una metáfora, su utilización desde la Presidencia resulta inaceptable. Las palabras del jefe del Estado tienen una repercusión y un peso institucional que exigen prudencia, que al parecer aún no entiende y no quiere. El enojo frente a una cobertura periodística nunca puede justificar semejante violencia verbal.

El repudio de la Unión Cívica Radical
El Comité Nacional de la Unión Cívica Radical (UCR) también se pronunció contra los dichos del mandatario. En un comunicado difundido este domingo, cuestionó la escalada de agravios contra el periodismo y sostuvo que las declaraciones revisten “una enorme gravedad institucional” y lesionan la convivencia democrática. El partido advirtió, además, sobre el avance de la violencia política y reclamó que estas conductas no sean naturalizadas.
El rechazo también alcanzó a entidades vinculadas con la actividad periodística. El Foro de Periodismo Argentino, según consignó la agencia EFE, advirtió que señalar a comunicadores y utilizar después la referencia a la hoguera incrementa la hostilidad oficial y puede exponerlos a riesgos. La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas y la Academia Nacional de Periodismo también condenaron los agravios presidenciales.
Investigar al poder es una función del periodismo
La prensa está sometida al escrutinio público. Sus investigaciones pueden ser discutidas y sus errores deben corregirse. Esa exigencia de responsabilidad, sin embargo, jamás habilita a una autoridad a humillar o amedrentar a quienes informan.
Una resolución judicial puede ser utilizada para responder a cuestionamientos y aportar argumentos. Convertirla en una oportunidad para estigmatizar periodistas deteriora el debate público y desalienta las preguntas que cualquier gobierno debe estar dispuesto a responder.
La defensa de la libertad de prensa tampoco puede depender de afinidades partidarias. El mismo criterio debe regir frente a cualquier presidente, gobernador o intendente: ningún funcionario tiene derecho a convertir a los periodistas en blancos de hostilidad por investigar su gestión.
Por eso, las expresiones de Milei deben ser condenadas con claridad. Corresponde que el Presidente las rectifique y abandone los agravios. La sociedad necesita autoridades que rindan cuentas y periodistas que puedan preguntar, investigar y publicar sin intimidaciones. Hablar de hogueras desde el poder representa un retroceso que una democracia no debe aceptar ni acostumbrarse a tolerar.