El equipo argentino viajará el 18 de diciembre para continuar las excavaciones y estudiar nuevas estructuras funerarias. Para reunir fondos, sus integrantes lanzaron una rifa con cuatro premios y números a $3.000.

El Proyecto Amenmose se prepara para iniciar su sexta campaña arqueológica en Egipto, donde un equipo integrado por investigadores de distintas universidades públicas argentinas continuará los trabajos de conservación, excavación y estudio de una tumba ubicada en la antigua Tebas, en la actual ciudad de Luxor. La partida está prevista para el 18 de diciembre y, en esta oportunidad, los especialistas buscarán avanzar en el análisis de varias cámaras funerarias descubiertas durante las últimas temporadas. Para financiar parte de las actividades, el equipo puso en marcha una rifa solidaria destinada a reunir recursos y garantizar la continuidad de las investigaciones.

En diálogo con Diario San Rafael y FM Vos (94.5), la historiadora Silvana Yomaha explicó que la primera campaña del proyecto se realizó en enero y febrero de 2020. Desde entonces, los investigadores regresan a Egipto durante el invierno local, un período que resulta más favorable para el trabajo de campo y que coincide con las vacaciones de muchos de los integrantes, que también desarrollan tareas docentes.

Yomaha explicó que el clima desértico presenta importantes variaciones a lo largo del día. Durante las primeras horas de la mañana y por la noche, las temperaturas pueden descender hasta los 8 o 10 grados, mientras que al mediodía pueden alcanzar los 28 grados. Por esa razón, los investigadores deben adaptar su vestimenta y organizar las jornadas de trabajo de acuerdo con esas condiciones.

“Es un proyecto que tiene como propósito fundamental la conservación y el estudio de un monumento que está dentro de un área que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad, que es la tumba del señor que se llama Amenmose, por eso se denomina así el proyecto”, explicó la investigadora.

Una parte central de los trabajos se desarrolla en el patio de acceso a la tumba, un sector que permaneció cubierto por la acumulación de sedimentos durante muchos años. La excavación de esa área permitió avanzar en la identificación de estructuras que hasta entonces no podían observarse y comprender mejor la configuración original del monumento.

Yomaha recordó que, durante las primeras dos campañas, el equipo debía ingresar a través de un hueco que comunicaba la tumba con otra estructura funeraria, ya que la entrada original se encontraba oculta. A partir de las tareas arqueológicas, los investigadores pudieron despejar ese acceso y comenzar a descubrir nuevos sectores.

En diálogo con Diario San Rafael y FM Vos (94.5), la historiadora Silvana Yomaha explicó que la primera campaña del proyecto se realizó en enero y febrero de 2020

“A partir del descubrimiento del pozo funerario se encontraron entre 2024 y 2025 tres cámaras, que son las que vamos a terminar de excavar en esta próxima campaña”, detalló.

Además, el equipo trabaja sobre la hipótesis de que en las inmediaciones podrían existir otras tumbas. Sin embargo, Yomaha aclaró que esas posibilidades deberán ser comprobadas mediante nuevas excavaciones y estudios arqueológicos.

El objetivo es reconstruir el paisaje funerario en su conjunto y determinar cómo estaba organizado el espacio en la época en que fue construido. Para ello, no alcanza con estudiar las pinturas o las cámaras de manera aislada, sino que es necesario analizar las relaciones entre las diferentes estructuras y los materiales encontrados.

Amenmose fue un funcionario egipcio que tenía el título de cantero de Amón, una divinidad central del Estado egipcio de aquel período. Su función estaba vinculada con una institución de gran importancia administrativa y religiosa: el templo de Amón, en el área de Tebas.

Por su posición dentro de la élite y de la burocracia, Amenmose podía acceder al permiso del faraón para construir su sepulcro en ese espacio considerado sagrado. Yomaha explicó que las tumbas de aquella época podían tener un carácter familiar, por lo que el estudio de las cámaras también resulta relevante para determinar quiénes pudieron haber sido enterrados allí.

Restos humanos y objetos de distintas épocas

El trabajo arqueológico también comprende el estudio de numerosos restos humanos hallados en el lugar. Para abordar esos materiales, el proyecto cuenta con especialistas en bioantropología, encargados de analizar tanto los restos que conservan evidencias de momificación como aquellos que se encuentran esqueletizados.

En la próxima campaña se incorporará una doctoranda especializada en restos óseos animales y otra investigadora con experiencia en huesos quemados. Esos aportes permitirán ampliar las interpretaciones sobre los procesos que afectaron al espacio funerario a lo largo del tiempo.

La tarea presenta dificultades porque el lugar sufrió numerosas intervenciones posteriores a su construcción. Según explicó Yomaha, la tumba fue utilizada y habitada hasta principios del siglo XXI, por lo que los investigadores deben distinguir cuidadosamente los materiales antiguos de los elementos incorporados en épocas recientes.

Entre los hallazgos pueden aparecer zapatos, botellas, etiquetas de cigarrillos y objetos de plástico. A primera vista, algunos materiales pueden generar dudas, pero la limpieza y el análisis posterior permiten determinar su antigüedad.

Para la historiadora, esos elementos también forman parte de la historia del monumento. El estudio no se limita al período faraónico, sino que busca comprender los diferentes usos y transformaciones que experimentó el espacio a través de los siglos.

“Hay demasiada contaminación de lo que era el estrato originario, ¿cómo eso se depositó originariamente? Bueno, eso es muy difícil de encontrar porque ha habido demasiada intervención”, explicó.

Y agregó: “A mí en particular más me interesa poder contar la historia de este monumento, hasta todos sus devenires, y eso también forma parte de esa historia”.

Una rifa para sostener el trabajo científico

Mientras avanzan los preparativos para el viaje, el equipo desarrolla una campaña de recaudación de fondos a través de una rifa solidaria. Cada número tiene un valor de $3.000 y puede adquirirse mediante los canales de comunicación del Proyecto Amenmose y de la Asociación Civil Amenmosa Egipto, entidad a través de la cual se reciben los aportes.

La iniciativa contempla cuatro premios relacionados con Egipto y con el trabajo de los investigadores. Entre ellos hay papiros realizados mediante técnicas que reproducen procedimientos tradicionales egipcios, una pashmina traída del país africano, un conjunto de libretas y bolígrafos con el logo del proyecto y cremas donadas por un laboratorio de Buenos Aires.

Yomaha aclaró que los papiros no son piezas antiguas, sino reproducciones contemporáneas elaboradas mediante técnicas que buscan imitar las utilizadas en la época faraónica. En Egipto todavía existen talleres y fábricas que producen este material, algunos con procedimientos artesanales y otros con métodos más industrializados.

Los números de la rifa se venderán hasta la primera quincena de noviembre y el sorteo está previsto para el 16 de ese mes, mediante la Lotería. Las personas interesadas pueden consultar las publicaciones de la cuenta @proyectoamenmose en Instagram. También pueden comunicarse con Yomaha al teléfono 2604-632091 para obtener información y colaborar.

La investigadora remarcó que los aportes de la comunidad resultan fundamentales para mantener la actividad, especialmente en un contexto complejo para el financiamiento de la ciencia y las humanidades.

“Siempre hago hincapié y agradezco la colaboración de las distintas comunidades, porque es lo que hace posible que nosotros, en este contexto de financiamiento sobre la ciencia, sobre todas las humanidades, podemos continuar con este proyecto”, sostuvo.