El tradicional Almuerzo de la Cámara de Comercio volvió a convertirse en el epicentro de la política mendocina. Alfredo Cornejo moderó sus críticas hacia el Municipio, Silvina Pietrelli dejó una extensa agenda de pedidos y Omar Félix eligió no hablar. Sin embargo, fueron las omisiones, tanto como las palabras, las que terminaron alimentando las diferencias entre el sector empresario y el oficialismo sanrafaelino.
El Almuerzo de las Fuerzas Vivas 2026 dejó bastante más para analizar que los discursos pronunciados frente a un auditorio colmado de empresarios, funcionarios y dirigentes políticos. Hubo anuncios, aunque menos de los que algunos esperaban; reclamos de distinta naturaleza, algunos reiterados desde hace años; y silencios que, lejos de pasar inadvertidos, terminaron convirtiéndose en uno de los principales condimentos de la jornada.
El encuentro volvió a mostrar que, más allá de su carácter institucional y empresarial, el Almuerzo es también uno de los escenarios políticos más importantes del calendario sanrafaelino. Allí se escuchan discursos, se intercambian gestos, se miden reacciones y, especialmente cuando se aproxima un año electoral, cada presencia adquiere una dimensión que excede largamente el protocolo.
Un Cornejo menos confrontativo
Quienes esperaban un discurso especialmente duro del gobernador Alfredo Cornejo contra la administración municipal de Omar Félix se encontraron con una versión bastante más moderada que la de otras ediciones.
El mandatario provincial concentró buena parte de su exposición en reivindicar las inversiones de Mendoza, defender su política fiscal y enumerar obras de infraestructura. No hubo una sucesión de cuestionamientos directos a la Intendencia ni una confrontación abierta con el oficialismo local.

Eso no significa que el discurso haya estado exento de contenido político. Una de las frases que mayor repercusión generó fue aquella en la que Cornejo sostuvo que la obra pública nacional y municipal se encuentra en mínimos históricos, mientras la infraestructura provincial continúa expandiéndose.
La afirmación no pasó inadvertida y encontró una respuesta de Emir Félix una vez finalizado el almuerzo. El dirigente justicialista salió al cruce de esa caracterización, reabriendo una discusión sobre las inversiones públicas y las responsabilidades de cada nivel del Estado.
De todos modos, el tono general del gobernador resultó menos confrontativo que en otras oportunidades. En lugar de convertir el encuentro en un escenario de disputa directa con el Municipio, optó por poner el acento en su propia gestión.
En materia de anuncios, la novedad más importante fue la licitación de infraestructura eléctrica por más de 43 millones de dólares, que contempla una estación transformadora en el Parque Industrial de San Rafael y una línea de alta tensión hacia General Alvear. Se trata de una inversión significativa para el desarrollo productivo regional, aunque el resto de la exposición estuvo dominado principalmente por el repaso de obras, programas y proyectos ya conocidos.
El discurso de Pietrelli y los silencios que molestaron
Si Cornejo sorprendió por su moderación, el discurso de Silvina Pietrelli provocó una reacción diferente en el ámbito municipal.
La primera mujer en presidir la Cámara de Comercio, Industria y Agropecuaria de San Rafael protagonizó un momento histórico para la institución y aprovechó su exposición para desplegar una extensa agenda de pedidos a los distintos niveles del Estado.
Sin embargo, en el oficialismo sanrafaelino hubo malestar por el contenido de esa intervención y, particularmente, por aquello que no fue mencionado.

Una de las omisiones que más ruido generó fue la ausencia de un reconocimiento expreso al gasoducto de San Rafael, una obra largamente esperada por la comunidad, inaugurada este año y cuya ejecución y finalización demandó una intervención decisiva del Municipio.
No se trata de un detalle menor. El gasoducto constituye uno de los principales hitos de infraestructura de los últimos años para San Rafael y tiene una vinculación directa con las posibilidades de crecimiento de la actividad económica, comercial e industrial. Que una entidad representativa del sector empresario no lo incorporara entre los avances destacados fue interpretado con disgusto en el entorno de la gestión local.
La exposición de Pietrelli sí incluyó pedidos concretos a la Municipalidad, relacionados con tasas, trámites administrativos, controles, infraestructura en distritos y transparencia presupuestaria. Esa combinación de reclamos y reconocimientos selectivos contribuyó a profundizar la incomodidad.
Por supuesto, una institución empresaria tiene plena legitimidad para formular cuestionamientos al poder político. La discusión que dejó el almuerzo, sin embargo, también pasa por el equilibrio entre señalar lo pendiente y reconocer aquello que efectivamente se ha concretado.
¿Y la crisis del comercio?
Otro aspecto que merece atención es el enfoque económico que eligió la presidenta de la Cámara.
Su discurso otorgó un lugar importante a la estabilidad macroeconómica, la previsibilidad, la reducción de impuestos y la necesidad de generar condiciones favorables para la inversión privada. Son conceptos que mantienen puntos de contacto con el discurso económico del Gobierno nacional, aunque Pietrelli también planteó la necesidad de que esa estabilidad se traduzca en mejoras concretas para la economía real.
Lo que quedó menos desarrollado fue la dimensión cotidiana de la crisis que atraviesan numerosos pequeños y medianos comerciantes y emprendedores sanrafaelinos.

El cierre de locales, las dificultades para sostener las ventas, los costos operativos y la preocupación por las fuentes de trabajo forman parte de una realidad que merece ocupar un lugar central en la agenda de una institución que representa al comercio y a la producción.
En ese contexto, el contraste resulta inevitable: mientras los grandes lineamientos económicos ocuparon buena parte de la exposición, los problemas más inmediatos de quienes deben sostener sus negocios día tras día no tuvieron un protagonismo equivalente.
La discusión no pasa por desconocer la importancia de la estabilidad económica, sino por preguntarse cuánto de esa estabilidad está llegando efectivamente a los mostradores, a las pequeñas empresas y al empleo local.
Omar Félix también eligió el silencio
La otra ausencia, esta vez en términos discursivos, fue la del intendente Omar Félix.
El jefe comunal decidió no pronunciar un discurso oficial durante el almuerzo, una determinación que también generó incomodidad en la Cámara de Comercio.
La decisión marcó una diferencia respecto a la edición anterior y dejó a la presidenta de la entidad empresaria y al gobernador como principales protagonistas de las exposiciones institucionales.
En declaraciones a la prensa, Félix explicó su postura al señalar que el Almuerzo de las Fuerzas Vivas es un ámbito en el que la Cámara formula pedidos al gobernador y, en determinadas ocasiones, al Gobierno nacional, antes que a la administración municipal.

La explicación adquirió especial relevancia porque, precisamente, durante la jornada hubo una cantidad considerable de reclamos dirigidos a la Comuna.
Así, mientras el Municipio cuestionó las omisiones del discurso empresario, la Cámara tampoco recibió de buen grado la decisión del intendente de no tomar la palabra.
El resultado fue una sucesión de mensajes cruzados, algunos expresados públicamente y otros reflejados en gestos y reacciones, que dejaron en evidencia que la relación entre la entidad empresaria y el oficialismo local atraviesa diferencias que van más allá de una ceremonia protocolar.
La política, con la mirada puesta en 2027
Como sucede cada año, el almuerzo también funcionó como una vidriera para la dirigencia política. Pero esta vez hubo un ingrediente adicional: la cercanía de 2027.
Entre los asistentes abundaron los dirigentes que aspiran a ocupar espacios de mayor protagonismo, tanto en la disputa por la Gobernación de Mendoza como en la futura competencia por la Intendencia de San Rafael.
El encuentro ofreció una oportunidad difícil de desaprovechar: mostrarse ante el empresariado, dialogar con referentes institucionales, tomar contacto con la prensa y comenzar a instalar nombres y proyectos de cara al próximo turno electoral.
En ese contexto, los saludos, las fotografías, los encuentros entre dirigentes de distintos sectores y las declaraciones improvisadas adquirieron un significado político particular.
El Almuerzo de las Fuerzas Vivas volvió a confirmar que no es solamente una reunión de empresarios con funcionarios. Es también un escenario donde se exhiben relaciones de poder, se anticipan posicionamientos y se empieza a disputar parte de la agenda pública del año siguiente.
Lo que quedó después del Almuerzo
El balance de la jornada deja una conclusión que trasciende los discursos individuales: hubo pocos anuncios nuevos de peso frente a una extensa lista de necesidades y reclamos que San Rafael arrastra desde hace tiempo.
La inversión eléctrica anunciada por Cornejo representa una noticia relevante para el sur mendocino, pero no alcanza por sí sola para responder a la totalidad de las demandas vinculadas con infraestructura, producción, conectividad, comercio y empleo.
La Cámara planteó sus exigencias, aunque también dejó interrogantes sobre las prioridades de su discurso y los reconocimientos que decidió expresar. El gobernador defendió su gestión y evitó una confrontación frontal con el Municipio, mientras Omar Félix prefirió no intervenir desde el atril.
Cada uno eligió qué decir, qué destacar y qué dejar afuera.
Y acaso allí se encuentre la principal lectura política de esta edición: en un almuerzo que dejó más reclamos que novedades, los silencios terminaron siendo casi tan importantes como las palabras. Especialmente para un oficialismo sanrafaelino que se retiró con más de un motivo de malestar y con la certeza de que, cuando se trata de política, lo que no se dice también comunica.