Desde la ONG Protectora explicaron cómo funcionará el adicional por sacar el régimen de zona fría, qué deben hacer los usuarios para consultar o modificar sus subsidios y por qué es importante verificar las lecturas de los medidores. Los cambios en el régimen de subsidios energéticos generan dudas entre los usuarios de Mendoza, especialmente por el beneficio de zona fría y los requisitos para acceder a la asistencia. Romina Ríos, titular de la ONG Protectora, explicó cómo se combinarán ambos esquemas, qué trámites pueden realizar los hogares y cuáles son los controles que conviene efectuar para evitar pagar consumos que no se realizaron.

Según detalló a Diario San Rafael y FM Vos (94.5), el nuevo sistema mantendrá un adicional por zona fría, aunque con condiciones diferentes a las del régimen anterior. Mientras que antes el descuento podía ser del 30% o del 50%, ahora pasaría a representar un 20% sobre el precio del gas, uno de los componentes de la tarifa. Por eso, advirtió que el alcance económico del beneficio será menor para los usuarios que estaban comprendidos en el esquema previo. “Es un poco contradictorio. No es cierto que se haya eliminado tajantemente la ley y sin embargo nos sigan considerando como que estamos en zonas frías”, señaló Ríos.

Por otro lado, explicó que el nuevo esquema combinará los subsidios energéticos focalizados con las condiciones establecidas anteriormente para la zona fría. En ese marco, Malargüe mantendría automáticamente el régimen previsto por la ley original, mientras que para los otros 17 departamentos mendocinos se aplicaría el nuevo mecanismo. Sin embargo, la ubicación geográfica no será el único criterio. Para recibir el adicional, los usuarios también deberán estar inscriptos en el Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (RSEF).

Ríos indicó que quienes se inscribieron desde 2022 no necesitan volver a realizar el trámite, aunque sí pueden actualizar la información si su situación cambió. Quienes nunca se anotaron también pueden presentar la solicitud, ya que el registro continúa abierto. “Aquel que no se inscribió en aquel momento por cuestiones personales o cuestiones económicas, o quedó fuera porque no reunió las condiciones para tener los subsidios, puede hoy modificar la solicitud con los datos actuales si su situación cambió, e inscribirse”, explicó.

Entre las situaciones que pueden justificar una modificación, mencionó los cambios de domicilio, las mudanzas, la condición de inquilino y las variaciones en los ingresos familiares. También puede ser necesario actualizar la composición del hogar si alguna persona dejó de vivir en la vivienda o cambió la situación laboral de sus integrantes. Para realizar las consultas, señaló que se puede ingresar a argentina.gov.ar/subsidios, donde están disponibles las opciones para inscribirse por primera vez, modificar la solicitud o consultar los datos declarados. Además, la aplicación Mi Argentina permite acceder a información del trámite y al número de gestión, necesario para efectuar modificaciones.

En el caso de la electricidad, Ríos recomendó consultar la página del EPRE, donde hay un apartado específico para los subsidios. Allí se debe ingresar el número de suministro, que es diferente del número de cliente. Para el gas, también mencionó las herramientas de consulta de los organismos de control.

La entrevistada advirtió que la información sobre los beneficios puede aparecer en las facturas en una letra pequeña o en sectores difíciles de identificar. Por eso, aconsejó verificar tanto la factura como los datos registrados en los sistemas oficiales.

Romina Ríos, titular de la ONG Protectora, explicó cómo se combinarán ambos esquemas, qué trámites pueden realizar los hogares y cuáles son los controles que conviene efectuar para evitar pagar consumos que no se realizaron

Cuántos usuarios podrían conservar el beneficio

Por el momento, no hay cifras oficiales que permitan determinar cuántos usuarios conservarán los subsidios o dejarán de recibirlos. “Datos oficiales no. Por ahora ninguna de las autoridades los ha otorgado, los ha compartido”, afirmó la titular de la ONG. De acuerdo con los datos que maneja la asociación a la que pertenece, el régimen anterior de zona fría alcanzaba a alrededor de 422.000 usuarios en Mendoza. De ese total, menos de la mitad recibía un descuento del 50%, mientras que el resto contaba con una reducción del 30%.

Ríos consideró que quienes tenían el descuento más alto podrían ser los que pasen a recibir el nuevo adicional, debido a que ese grupo cumplía requisitos vinculados con una mayor vulnerabilidad. No obstante, aclaró que los criterios de acceso de ambos regímenes no son equivalentes. Según explicó, el esquema anterior de zona fría consideraba principalmente el salario mínimo, vital y móvil del titular del servicio, mientras que los subsidios focalizados toman en cuenta la canasta básica total del grupo familiar y otros elementos patrimoniales, como vehículos e inmuebles.

Por ese motivo, señaló que todavía no es posible establecer con exactitud cuántas personas mantendrán el beneficio. La evaluación dependerá de cómo se crucen los requisitos de ambos sistemas.

Revisar los medidores para evitar cobros indebidos

Además de explicar los cambios en los subsidios, Ríos puso el foco en un problema que puede impactar directamente en el bolsillo de los hogares: las diferencias entre el consumo real y el que figura en las facturas de electricidad y gas. La recomendación es comparar periódicamente la lectura del medidor domiciliario con el consumo informado por la empresa distribuidora. Como la lectura suele realizarse entre 10 y 15 días antes de la llegada de la factura, el medidor de la vivienda debería mostrar un registro ligeramente superior al que aparece en el comprobante.

Si ocurre lo contrario y el medidor indica un consumo menor al facturado, podría tratarse de una lectura estimada. En ese caso, Ríos aconsejó tomar una fotografía del medidor y enviarla a la distribuidora para solicitar que revise la facturación. “Si el medidor de la casa indica mucho menos o menos que lo que dice la factura, ha habido una lectura estimada, entonces no corresponde que el usuario pague por un consumo que no realizó”, sostuvo. También explicó que la empresa debe realizar la refacturación antes del vencimiento cuando se comprueba esa diferencia.

La situación puede presentarse, por ejemplo, en edificios donde no se puede acceder a los medidores o en viviendas cuyos ocupantes estuvieron ausentes durante varios días. En esos casos, una estimación puede superar el consumo real. También puede ocurrir lo contrario: que la factura refleje menos consumo del efectivamente realizado y que la diferencia se cobre en el período siguiente. Ríos remarcó que esos desajustes ya no representan necesariamente diferencias menores. “Estamos hablando de 10.000 pesos, 20.000 pesos, y en algunos casos, dependiendo del usuario si tiene un subsidio, hablamos de facturas que duplican por un consumo que a veces no ha sido realizado por el usuario”, advirtió.

Por eso, recomendó controlar los registros y no dejar pasar las diferencias. Una lectura incorrecta puede generar un importe elevado en un mes posterior, cuando se ajusta el consumo que no había sido contabilizado en su momento.