Una propietaria de cabañas y lectora de Diario San Rafael denunció que los cortes de circulación y el mal estado de los accesos provocaron el cierre de un restaurante, una temporada de invierno sin actividad y la pérdida de reservas. Las obras viales que se desarrollan en la Ruta 143 en la zona de Las Paredes, casi llegando a El Toledano, generan preocupación entre los comerciantes que dependen de la circulación para sostener sus actividades. Si bien los trabajos representan una mejora importante para la infraestructura de San Rafael, las dificultades para acceder a los emprendimientos están teniendo consecuencias económicas que, para algunos, resultan cada vez más difíciles de afrontar.
Así lo expresó Marina, propietaria de un complejo de cabañas ubicado cerca de la rotonda que se está construyendo en ese sector. La vecina se comunicó con Diario San Rafael y FM Vos (94.5) para explicar que su emprendimiento sufrió un fuerte impacto desde el comienzo de las intervenciones y que la situación todavía no logró normalizarse. “Nosotros contentos por el progreso que puede llegar a haber en la zona, que es beneficioso para San Rafael, pero bueno, realmente nos ha perjudicado enormemente el tema de trabajo”, manifestó.
La mujer contó que, además del alojamiento, en el lugar funcionaba un restaurante que terminó cerrando como consecuencia de la imposibilidad de acceder al establecimiento durante los cortes de circulación. “Esto estuvo cortado seis meses, el tránsito por ahí, no ha pasado absolutamente nadie. El local que funcionaba como restaurante lamentablemente quebró, porque no podía pasar gente”, relató. Según explicó, los desvíos que se habían dispuesto por calles laterales ala ruta 143 no permitían que los clientes llegaran hasta el comercio. La situación también afectó directamente al complejo de cabañas, que atravesó la temporada de invierno prácticamente sin actividad debido a las dificultades de acceso.
Aunque posteriormente se habilitó nuevamente el tránsito, las condiciones de los accesos continuaron representando un obstáculo. Marina señaló que las lluvias de las últimas semanas empeoraron considerablemente el estado del camino, con pozos, barro y desniveles que dificultan el ingreso de los vehículos. La consecuencia más preocupante comenzó a sentirse en las reservas. La entrevistada contó que durante la semana anterior tuvo dos situaciones en las que huéspedes que habían reservado y dejado una seña decidieron no ingresar al complejo por temor a dañar sus automóviles.
En ese sentido, detalló que el problema se produce porque se ha rellenado el sector de ingreso con tierra y, cuando llueve, se forman pozos y desniveles. Además, indicó que, al pasar las máquinas y volver a rellenar, queda una elevación en el acceso al puente que provoca que los vehículos toquen en la parte inferior. “Es imposible pasar, no se puede transitar”, resumió sobre las condiciones actuales.
La preocupación no se limita a las reservas que ya se están perdiendo, sino también a la posibilidad de mantener el emprendimiento en funcionamiento durante los próximos meses. Marina advirtió que la situación afecta a las personas que trabajan con ella y que la continuidad de las dificultades podría comprometer sus puestos laborales.
“Ya otra temporada más así, no la vamos a poder sostener. Nosotros tenemos gente que trabaja, y obviamente que si no tenemos trabajo, no podemos responder a la gente que trabaja con nosotros”, sostuvo.
Otro de los cuestionamientos estuvo relacionado con la falta de información sobre el desarrollo de los trabajos. La comerciante aseguró que ni ella ni otros propietarios de negocios de la zona recibieron comunicaciones formales sobre los plazos, los cortes o las etapas previstas. “A nosotros no nos avisaron nada, a ninguno de los que tenemos comercio, nunca nos avisaron, no nos dijeron: ‘Bueno, a partir de tal día va a estar cortado, va a ser por tanto tiempo’. Nada”, afirmó.
Marina recordó que habían escuchado que la obra podía demandar entre tres y seis meses y que existían expectativas de que para noviembre hubiera avances importantes. Sin embargo, manifestó que no observa que los trabajos estén próximos a concluir. “Yo no lo sé, pero realmente estamos muy preocupados y es desagradable, porque el tiempo de ellos no son los tiempos de nosotros, más en situaciones complicadas que se está viviendo, eso realmente nos está perjudicando enormemente”, expresó.
Finalmente, aclaró que el problema alcanza a otros vecinos que también desarrollan actividades comerciales en ese sector de Las Paredes y que necesitan la circulación de personas para sostener sus ingresos. “No es solamente nosotros, somos todos los vecinos que tenemos ahí un lugar de comercio, de negocio, que trabajamos gracias a la ubicación que tenemos, a la pasada”, concluyó.