Un relevamiento del Instituto Periferias, realizado sobre 1.746 jóvenes de nueve provincias, incluida Mendoza, detectó agotamiento, incertidumbre económica y dificultades para acceder a atención en salud mental. La salud mental de adolescentes y jóvenes está atravesada por preocupaciones económicas, incertidumbre sobre el futuro, dificultades familiares y problemas para acceder a espacios de atención y acompañamiento. Así lo revela un relevamiento realizado por el Instituto Periferias Mendoza, que analizó las experiencias cotidianas de personas de entre 16 y 25 años que viven en barrios populares de nueve provincias argentinas.
La licenciada Karina Ferraris, referente de la institución, dialogó con Diario San Rafael y FM Vos (94.5) y explicó que la investigación buscó poner el foco en realidades que muchas veces permanecen invisibilizadas. El estudio reunió 1.746 casos y constituye una segunda etapa de trabajo del instituto, que anteriormente había investigado las condiciones de endeudamiento, precariedad y pobreza en los barrios populares. Ferraris explicó que la elección de esos sectores responde tanto a una decisión social como a una metodología de investigación. “Nuestro instituto se llama Periferias y tomando un poco este concepto del Papa Francisco, de aquello que está en los márgenes, aquello que no se ve, que nunca se le pone el foco, y nos parecía importante traer a la luz y darle voz a aquellos márgenes, aquellas realidades que están ocurriendo y que muchas veces no se quiere ver e incluso diría hasta se estigmatiza”, señaló.
En ese sentido, destacó que quienes participan del relevamiento no son considerados solamente objetos de investigación, sino que forman parte de la producción de conocimiento y de la búsqueda de soluciones. La metodología utilizada es la investigación acción participativa, que incorpora a los propios habitantes de los barrios en el proceso. Los resultados de esta primera publicación están centrados en el malestar cotidiano y muestran indicadores preocupantes. El 48,1% de los jóvenes y adolescentes consultados manifestó sentir agotamiento con frecuencia, mientras que el 45,5% experimenta estrés y el 41,3% vive situaciones de incertidumbre. “Es decir, casi la mitad de jóvenes frecuentemente está con estrés y con agotamiento”, puntualizó Ferraris.
Al profundizar sobre las emociones que aparecen con mayor frecuencia, el informe identificó que el 38% siente ansiedad, el 30% experimenta angustia y el 25,4% manifiesta tristeza. Para la referente del instituto, estas cifras permiten dimensionar un fenómeno que excede las experiencias particulares. “Estos son los sentimientos que aparecen y, en relación a la frecuencia, es la mayor frecuencia en la que se ha preguntado. Es muchas veces o siempre. Y esto también da cuenta de un malestar que, insistimos, no puede reducirse a experiencias individuales. Los números nos indican que no estamos hablando de casos aislados”, sostuvo.

Otro de los aspectos centrales de la investigación tiene que ver con las preocupaciones que atraviesan a las juventudes. La situación económica encabeza las respuestas: el 64% la identificó como uno de sus principales motivos de preocupación. A su vez, el 38,5% mencionó el trabajo o la falta de empleo, mientras que el 20,4% señaló las deudas y los préstamos. Ferraris consideró que estos indicadores deben analizarse en relación directa con las condiciones materiales de vida y las posibilidades concretas de desarrollo de cada persona.
“Las condiciones materiales de vida impactan fuertemente en la salud mental. Es un indicador a tener en cuenta, en términos de calidad de vida, pero también en términos de acceso a bienes y servicios. Entonces las condiciones materiales de vida están absolutamente relacionadas”, afirmó. La entrevistada cuestionó, además, que el malestar juvenil sea interpretado exclusivamente como una problemática individual, sin considerar el contexto social y económico en el que se desarrolla. En ese marco, vinculó los resultados con las políticas de ajuste y el achicamiento del Estado.
“Después de tres años de discurso de motosierra, después de tres años de ajuste del Estado, de darle al mercado toda la libertad, bueno, así estamos”, expresó, al referirse a los niveles de angustia y estrés que detectó el relevamiento. Sin embargo, uno de los datos que más preocupación genera es la distancia entre las necesidades de atención y las posibilidades reales de acceder a ella. Según el estudio, el 78% no realizó consultas de salud mental, el 53,7% no buscó ayuda y el 45,4% declaró no tener cobertura de salud.
Ferraris resumió esta situación como una brecha muy importante entre el malestar experimentado y las herramientas disponibles para enfrentarlo. “Hay un abismo, hay una distancia enorme entre los malestares que experimentan jóvenes y adolescentes, y la posibilidad de recibir atención y acompañamiento”, advirtió.

También explicó que, al indagar sobre los motivos por los cuales muchos jóvenes no solicitan ayuda, encontraron que en numerosos casos no existen espacios cercanos donde puedan hacerlo. Por eso, consideró fundamental fortalecer la atención pública y generar dispositivos comunitarios que permitan escuchar y acompañar a quienes atraviesan estas situaciones. “Para garantizar el derecho a la salud mental necesitamos fortalecer la atención pública, necesitamos ampliar esos espacios de escucha y, por supuesto, construir respuestas comunitarias. Que la respuesta esté cercana, construir esa atención, ese espacio de escucha, esa posibilidad de canalizar esta necesidad de hablar y de pedir ayuda en los espacios más cercanos”, planteó.
El informe también identificó otras preocupaciones vinculadas con las exigencias del presente y las expectativas a futuro. El 33,4% manifestó inquietud por sus estudios, el 32,6% expresó incertidumbre respecto del futuro y el 32,5% señaló problemas familiares. Para Ferraris, estos aspectos permiten comprender que el impacto de las condiciones sociales no se limita a una sensación pasajera de malestar, sino que también condiciona las posibilidades de proyectar la propia vida. “El impacto es concreto, es en el día a día, y es en la posibilidad incluso de pensar un futuro”, remarcó.
Finalmente, la referente del Instituto Periferias indicó que el relevamiento completo puede consultarse en la página web periferias.ar y en las redes sociales de la institución. Además, anticipó que el próximo informe estará dedicado a los consumos durante la adolescencia, otro de los temas que consideran necesario abordar para comprender las realidades que atraviesan las nuevas generaciones.