Octavio Elía desarrolló una propuesta que combina escritura braille, texto convencional y códigos QR con audio. La iniciativa tuvo su primera experiencia piloto en el restaurante La Terraza y busca extenderse a otros comercios gastronómicos. Con apenas 14 años, Octavio Elía puso en marcha una iniciativa que busca mejorar la accesibilidad en los establecimientos gastronómicos de San Rafael. Estudiante de la Escuela Geary, desarrolló un sistema de cartas de restaurantes que incorpora escritura braille, de manera que las personas ciegas puedan conocer la oferta gastronómica y elegir sus platos con mayor autonomía. El proyecto también incluye códigos QR que permiten escuchar el contenido completo del menú.

La propuesta surgió a partir de su propio acercamiento al sistema braille. Según contó Octavio, el año pasado comenzó a practicar esta forma de escritura junto a una profesora. En un primer momento, la utilizó para confeccionar etiquetas destinadas a los muñecos que realiza su mamá, pero esa experiencia le permitió advertir una necesidad que todavía no estaba cubierta en los restaurantes. “Nos dimos cuenta que los restaurantes no tenían cartas en braille para ciegos. Entonces ahí se nos ocurrió la idea de hacerlo”, explicó el joven durante su visita a los estudios de FM Vos (94.5), en la que estuvo acompañado por María Luz Artigas, docente de apoyo a la inclusión de la Escuela Dante Gicolini.

El primer resultado concreto fue un menú adaptado que conserva el texto convencional e incorpora, mediante impresiones sobre hojas transparentes, la correspondiente transcripción en braille. De esta manera, una misma carta puede ser utilizada tanto por personas que ven como por quienes necesitan acceder a la información a través del tacto. Además, el trabajo contempla otra alternativa: un código QR ubicado en el menú que, al ser escaneado con un teléfono celular, permite acceder a un archivo de audio con toda la propuesta gastronómica. Esta herramienta también está pensada para personas ciegas que no conocen el sistema braille.

La primera experiencia se realizó en el restaurante La Terraza, que puso a disposición su carta para que Octavio pudiera desarrollar y probar el sistema. Artigas explicó que desde la escuela acompañaron al estudiante en la organización del proyecto y en los pasos necesarios para llevarlo adelante. “Nosotros acompañamos a Octavio con el proyecto, dándole forma, ordenando las ideas para poder visitar cada comercio y que se puedan sumar a esta iniciativa”, señaló la docente.

Para producir los menús se utiliza una impresora braille con la que cuenta la Escuela Gicolini. Octavio trabaja desde su computadora, envía el texto y el equipo se encarga de convertirlo al sistema de escritura correspondiente. Sin embargo, el procedimiento requiere práctica y adaptación, ya que la impresión no funciona exactamente igual que una impresora convencional. El joven también explicó que fue necesario resumir parte del contenido original de la carta para poder incorporarlo al formato accesible. “La carta, esa la tuvimos que resumir bastante, porque no es lo mismo un texto así que en braille, es más largo”, contó.

Artigas indicó que uno de los costos que deben contemplarse es el material utilizado para la impresión, por lo que planteó la posibilidad de que los propios establecimientos puedan colaborar con esos insumos para elaborar sus respectivas cartas.

La iniciativa tiene además un fundamento legal. Durante la entrevista, Octavio mencionó la Ley provincial 8750, que establece que los restaurantes y bares deben contar al menos con una carta en braille. Sin embargo, advirtió que esa disposición no se cumple en la práctica: “Pero no se cumple porque no hay nadie que lo haga”, sostuvo. Frente a esta situación, el proyecto busca ofrecer una respuesta concreta y facilitar que más comercios puedan incorporar herramientas de accesibilidad. La intención es comenzar a visitar distintos establecimientos gastronómicos para presentarles la propuesta e invitarlos a participar.

La propuesta surgió a partir de su propio acercamiento al sistema braille

Artigas adelantó que Octavio también está trabajando en un ícono que permitirá identificar a los restaurantes que se incorporen a la iniciativa. El propio joven tendrá un papel activo en ese recorrido, acompañado por su familia y con el respaldo de la institución educativa. “Él se maneja totalmente, es autónomo, así que como te digo, fue a la escuela con esta iniciativa. Nosotros solamente acompañamos con el proyecto”, destacó la docente.

Finalmente, Artigas valoró especialmente la iniciativa personal del estudiante y su capacidad para pensar en las necesidades de otras personas. “La iniciativa de Octavio ha sido maravillosa, también poder ofrecerle al otro, ponerse en el lugar del otro y ser empático, y dar esta posibilidad”, expresó.