Después de las lluvias, el regreso de los días secos vuelve a poner en primer plano una molestia habitual de esta época: las partículas que desprenden los plátanos. Ojos irritados, estornudos y molestias en la garganta pueden complicar una simple caminata por la ciudad.
Los mismos árboles que ofrecen una sombra tan buscada durante los días de calor tienen, en primavera, una contracara menos amigable. Debajo de sus grandes copas, la conocida “pelusa” puede convertir el paso por algunas veredas de San Rafael en una experiencia incómoda.
Tras la seguidilla de lluvias, el tema vuelve a hacerse sentir entre quienes transitan las calles arboladas. Las pequeñas fibras que se desprenden de los plátanos quedan sobre las superficies y pueden volver a circular con el viento. Livianas y difíciles de esquivar, entran en contacto con los ojos, la nariz y la garganta.

El ejemplar de la fotografía permite reconocer varias características de esta especie: un tronco cuya corteza se desprende en placas, hojas grandes y frutos redondos que cuelgan de las ramas. Al desarmarse esos frutos, liberan diminutos pelos que forman parte de la pelusa que suele acumularse en veredas y cordones.
Aunque habitualmente se engloba todo bajo la palabra “alergia”, hay una diferencia importante. Estas fibras pueden producir irritación mecánica al entrar en contacto con las mucosas, incluso en personas que no son alérgicas. El polen del árbol, en cambio, puede desencadenar una reacción alérgica en quienes están sensibilizados. Ambos fenómenos pueden coincidir y hacer más molesta la exposición.
Para quienes ya padecen rinitis o sensibilidad respiratoria, la primavera puede resultar especialmente difícil. Estornudos repetidos, congestión, picazón y lagrimeo interfieren con actividades tan cotidianas como caminar al trabajo, hacer compras o esperar el colectivo.
Eso no significa que cualquier molestia de estos días deba atribuirse exclusivamente al plátano. En primavera también circulan pólenes de otras especies, además de polvo y otras partículas ambientales. Determinar qué provoca los síntomas requiere una evaluación individual.

Ante molestias persistentes o que se repiten cada primavera, el Ministerio de Salud de Mendoza recomienda consultar a un especialista. Identificar la causa permite orientar el tratamiento y evitar que el problema se naturalice como algo que simplemente hay que soportar.
Mientras tanto, los plátanos vuelven a despertar sentimientos encontrados en San Rafael. Su sombra se agradece cuando sube la temperatura, pero su pelusa se convierte, durante estas semanas, en una de las compañías menos deseadas de quienes recorren la ciudad.