De a poco empieza a sentirse la temporada de frutas en las fincas de San Rafael. En estos días comenzó la cosecha de los duraznos tempranos, una de las postales clásicas de la primavera–verano en el sur mendocino.
Productores de distintos distritos ya empezaron a levantar los primeros lotes, con fruta destinada principalmente al consumo en fresco.
A través de Marketplace y otros canales de venta directa, el cajón de duraznos oscila entre los 20 y 25 mil pesos, según calibre, variedad y calidad.
Se trata, en su mayoría, de variedades tempranas, con muy buena presencia y sabor, que encuentran salida rápida tanto en el mercado local como en otros puntos de la provincia.

Si bien San Rafael y General Alvear perdieron terreno frente al Valle de Uco en los últimos años, el durazno sigue siendo un cultivo característico de la región.
Actualmente quedan unas 1.750 hectáreas implantadas en el sur provincial, lo que mantiene a esta zona como la segunda más relevante de Mendoza en superficie destinada a este fruto.
SUPERFICIE CULTIVADA
El retroceso de la superficie cultivada se advierte con claridad al comparar los datos actuales con los registros de hace dos décadas: en 2004 había alrededor de 3.160 hectáreas con duraznos entre producción para consumo en fresco e industria.

Cambios en la rentabilidad, en los costos de producción, en la disponibilidad de mano de obra y en las preferencias de los mercados fueron moldeando el mapa frutícola y obligando a muchos productores a reconvertirse.
Pese a ese contexto, quienes continúan apostando al durazno destacan que la calidad del fruto en San Rafael sigue siendo un diferencial, especialmente en fincas tecnificadas y con buen manejo del riego y la sanidad.
Con la cosecha temprana ya en marcha, las expectativas están puestas en cómo acompañarán el clima y los precios en las próximas semanas, cuando se generalice la recolección.







