Zacarías Arenas festejó sus 100 años de vida con celebración familiar

El frío se hizo sentir el fin de semana pasado en nuestra ciudad, pero el calor del hogar brilló en el seno de la familia Arenas. Es que el domingo pasado, familiares y amigos se reunieron con expectación y con ánimo de celebrar. Sobraban los motivos, porque Zacarías Arenas, padre, abuelo, bisabuelo y tatarabuelo, el pasado 6 de agosto cumplió 100 años de vida y lo festejó entre sus amores.
Para la ocasión habló con Diario San Rafael Victoria Sala, nieta de don Zacarías. Dijo que “festejamos con parte de su gran familia (ya que tiene familiares de sus hijos en San Luis y La Pampa). Los que no pudieron estar, le enviaron sus cálidos afectos. Es un ejemplo de conducta y gratitud, se acuesta todos los días rezando a Dios, y se levanta todos los días agradeciéndole un día más de vida”.
Añadió que “mi abuelo es muy querido y muy conocido aquí en Ciudad y en el distrito de Cuadro Benegas, lugar donde vivió gran parte de su vida. Él siempre nos comenta muchas cosas, anécdotas, recuerdos y tantas vicisitudes que pasaron seguramente en estos 100 años”.
Sobre su biografía, dijo que “tuvo como esposa a su gran amor, Isabel Sandoval, con quien la vida lo premió con seis hijos: Mirta, Olga, Carlos, Pepe, Mercedes y Rodolfo. Él siempre nos comenta que en esa época trabajaba y le pagaban un peso por día, o un peso con veinte, y con eso alcanzaba para la comida de la familia. Trabajó mucho en su vida, fue camionero, también en un tiempo supo tener un negocio durante siete años en la Rotonda del Cristo. Luego la vida los llevó por otros rumbos y se fueron a vivir a Cuadro Benegas”.
Asombrada y con emoción, comentó que “si le preguntan cuál es el secreto para vivir tanto, no puede decirlo a ciencia cierta, ya que le han gustado las juntadas, los guitarreos, el juego de bochas y también disfrutó mucho su tiempo de soltería”. Aprovechó la ocasión para citar uno de los versos del Martín Fierro que asegura que el longevo sanrafaelino recita de memoria… “y está el dicho que hay sufrimiento en la vida, hasta pa’ dar y prestar, pero nunca enseñan tanto como el sufrir y el llorar”.
Victoria comentó que el anciano siempre tiene una palabra sabia para dar, y en ocasiones se refiere a las generaciones futuras. “Los jóvenes deben portarse siempre bien en la vida, lleguen a la casa que lleguen, grandes, chicos y señoritas”.
Para concluir, contó que “hoy su tiempo lo pasa disfrutando en su casa, su lugar, le gusta visitar sus familiares en La Pampa y en Malargüe, pero siempre añora su casa, donde compartió los últimos años junto a Isabel, que falleció en 2010. Disfruta de cuidar sus plantas, su vid, los rosales de su casa, que una vez supo estar llena de flores, y él mantiene hasta donde lo dejamos”, comentó entre sonrisas.