Hace exactamente un año, la ONU informaba que la población mundial había alcanzado, días atrás, los 8.000 millones de personas. La cifra plantea enormes desafíos en un mundo que, a pesar de haber logrado un gran progreso material, no ha logrado acortar las brechas de desigualdad.
Según la ONU, inicialmente, el descenso de la mortalidad provocó un extraordinario crecimiento demográfico que alcanzó su máximo registro entre 1962 y 1965. Entre 1950 y 1987 la población mundial se duplicó y pasó de los 2.500 millones a los 5.000 millones de personas. Pero debido a la baja tasa de natalidad que caracterizó a las generaciones siguientes, en 2020, por primera vez desde la década de 1950, la tasa de natalidad cayó por debajo del 1% anual. Los expertos aclaran que la población mundial sigue creciendo, pero lo hace de un modo más lento.
El Fondo de Población de las Naciones Unidas sostiene que ya se observan tendencias: el crecimiento poblacional se vuelve más lento, las familias tienen menos hijos, las personas viven más tiempo, la población mundial envejece con rapidez, las mujeres viven más que los hombres y la India se convertirá en 2023 en el país más poblado del mundo, superando a China.
El economista francés, Thomas Piketty, observa en su libro «El capital en el Siglo XXI» que solo el uno por ciento de la población global disfruta de las mejores viviendas, la mejor educación, la mejor atención en servicios de salud y el mejor nivel de vida.
La comunidad internacional tiene por delante el desafío de unir esfuerzos para garantizar alimentación suficiente para 8.000 millones de personas, sin descuidar el cuidado del planeta.
Para la ONU, el hito demográfico que se alcanzó es una oportunidad para que los líderes mundiales evalúen cómo impactarán las tendencias demográficas en la sociedad y, al mismo tiempo, para trabajar con estrategias que permitan forjar un futuro más justo, que deje atrás la enorme brecha de desigualdad que existe actualmente a nivel global y también dentro de cada uno de los países. Y Argentina no es extraña al fenómeno.




