La semana pasada en el siniestro que tuvo lugar en la fábrica Plastiandino de San Rafael, un factor clave y fundamental fue lógicamente el personal de bomberos, entre quienes estuvo Jorge Videla, un joven que a pocas horas de recibirse de técnico en Higiene y Seguridad Laboral, se puso su indumentaria para concurrir a apagar el fuego. Sobre lo que fue su experiencia, dialogó con nuestro diario y con FM Vos (94.5).
Como informó Diario San Rafael, el incendio en Plastiandino consumió la totalidad de la fábrica por las intensas llamas. Jorge Videla, quien presta servicios en el cuartel de Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas, a horas de haber culminado una tecnicatura, partió junto a sus compañeros a combatir las llamas que afectaban la fábrica de Cuadro Nacional. “Fue algo atípico, una mezcla de emociones porque me recibía, estaba feliz, porque me había llevado bastante tiempo la carrera. Yo estaba rindiendo y toda la gente estaba trabajando en el incendio, entonces una parte de mí quería ir hacia allá. Rendí dos materias ese día (las dos últimas), apruebo todo, salgo y generalmente te hacen el típico escrache o agasajo, pero bueno, omitimos esa parte ya que me tenía que ir. Supuestamente mis compañeros iban a ir a tirarme agua y hacerme el agasajo, pero por el incendio no pudieron ir así que ni bien salí de la facultad, me saqué una foto con mi familia y me fui para el incendio”, recordó.
Al llegar al lugar del hecho, se encontró con el fuego y mucho trabajo por delante. “Cuando llegué eran cerca de las 6 de la tarde, estaba aún en pleno desarrollo el incendio, estaba quemando mucho todavía, estaban trabajando los bomberos de Salto de las Rosas, los bomberos de policía, había muchachos que estaban en su día de franco pero que estaban igual trabajando, dándolo todo, la gente de Defensa Civil y otras instituciones, todo en conjunto. Yo llego, mis compañeros me habían llevado el equipo, me lo puse y me fui para el incendio a ver qué tarea podía realizar; me encuentro con mis compañeros que estaban trabajando y me preguntaban si me recibí o no, qué había pasado, medio que me felicitaban mientras trabajábamos y me encontré a mi profesor, Marcelo Cordero, que era el que me tomaba la última materia y que ese día no estaba porque estaba en el incendio, dando una mano desde donde él podía. Fue un momento emotivo y a la vez lamentable por todas las pérdidas”, expresó y resaltó que “por suerte no se perdió ninguna vida humana y eso es lo más importante”.
Se estima que lanzaron un millón de litros de agua y el bombero aseguró que hicieron todo lo posible para que el resultado fuera el mejor, que siempre hay falta de recursos, voluntarios y de presupuesto para equipamiento que es “lo que más falta hace”. Es que por ejemplo, espuma habría sido más útil que agua, y ese es un recurso que no estaba.
Más allá de todo esto malo, para Videla fue una labor de orgullo desde su rol como bombero voluntario.








