Cada asador tiene sus manías y atajos, uno que viene sumando adeptos es frotar un cubo de hielo en los fierros antes de poner la carne. El gesto parece raro, pero promete resultados: limpia la superficie, genera vapor y reduce que la carne se pegue en ese primer contacto con la chapa caliente.
Cuando los hierros están bien calientes, el contacto con el cubo provoca un choque térmico que afloja restos de grasa, ceniza y pedacitos de comida. El derretimiento instantáneo produce vapor que ayuda a despegar la suciedad sin necesidad de raspar con fuerza, por eso muchos parrilleros recomiendan el uso del hielo en la parrilla.
Cómo aplicar el cubo de hielo correctamente en la parrilla
Primero hay que calentar bien el asador con brasas al rojo. Con una pinza o tenedor, se toma el cubo de hielo y se frota con movimientos suaves por toda la superficie. Esperar unos segundos para que el vapor actúe y luego pasar un cepillo de alambre o una espátula para retirar los restos sueltos.
No conviene abusar de la técnica: usar demasiado hielo enfría los hierros y puede alterar la temperatura de cocción si se hace justo antes de poner la carne. El truco del hielo en la parrilla es ideal para mantenimiento previo, pero cuando hay grasa muy acumulada hace falta una limpieza a fondo con desengrasante o agua caliente.
Algunas precauciones y consejos a tener en cuenta
Si el objetivo es evitar sabores extraños, conviene esperar unos minutos tras pasar el hielo y verificar que la chapa recupere calor antes de poner la carne. No sustituye el aceite o la grasa natural del animal para lograr sellado, solo facilita el primer contacto. Después de cocinar, una limpieza profunda prolonga la vida útil de la parrilla.
El método del hielo en la parrilla resulta práctico y sencillo para dejar los hierros listos antes del asado, siempre que se lo use con criterio. Probalo en tu próxima comida pero complementalo con una limpieza profunda de vez en cuando.
Fuente: Radio Mitre







