En lo que va del año, 19 personas han muerto en siniestro viales en nuestro departamento. Evidenciando el aumento de hechos de este tipo –tal como lo evidencia Diario San Rafael en sus páginas-, el número, desgarrador, no logra patentizar el drama que conllevan. Y es que, además de las víctimas fatales, deberíamos contabilizar en esa penosa estadística a quienes padecen de lesiones –algunas gravísimas- y hasta los daños materiales que los siniestro provocan, además de los fondos públicos que deben destinarse a subsanar dichos daños.
Las tragedias comenzaron el 19 de enero, cuando un joven atropelló y mató a Jonathan Grandon (35) y su hijo Facundo (7) en la calle Ruiz Daudet y se han cerrado, por ahora, con los decesos de Exequiel Olguín, quien fue atropellado en Goudge, y de Juan Arévalo Concha, quien falleció en un siniestro ocurrido en avenida Los Filtros.
Según estadísticas que se manejan a nivel mundial, casi el 95% de los siniestros viales tienen que ver con el factor humano. De hecho, por eso es que se denominan siniestros y no accidentes, ya que podrían ser evitados si los protagonistas de los mismos tomaran decisiones correctas a la hora de conducirse por la vía pública.
San Rafael es un ícono dentro del escenario provincial y nacional en cuanto al mal manejo. Tal como evidencian los números de la Policía Vial, nuestro departamento es uno de los que deparan la mayor cantidad de actas viales por infracciones a la Ley de Tránsito.
Las calles y rutas sanrafaelinas se han convertido en un impresionante catálogo de malas conductas viales: desde las dobles filas, la falta de respeto para con la prioridad de la derecha, hasta el exceso de velocidad o la lisa y llana inobservancia de los equipos semafóricos, todo constituye un infernal caldo de cultivo para la ocurrencia de los siniestros. En el colmo de los males y de las pésimas actitudes, la decisión de quienes protagonizan estos sucesos y se fugan del lugar de ocurrencia, abandonando a su suerte a los lesionados.
Una sola muerte debería ser motivo para la preocupación y la toma de conciencia respecto al riesgo y la responsabilidad que supone la utilización de la vía pública. En San Rafael ya tenemos 19 fallecidos en casi nueve meses y el cambio de lógica aún no ocurre.







