Lo que durante años fue una producción característica del sur mendocino hoy atraviesa uno de sus momentos más críticos. El cultivo de membrillos, que supo tener fuerte presencia en San Rafael y General Alvear, muestra una caída sostenida que se refleja no solo en la reducción de hectáreas, sino también en una postal cada vez más repetida: fruta abandonada en las fincas.
Hasta hace algunos años, en San Rafael había unas 600 hectáreas cultivadas, mientras que en General Alvear se sumaban otras 500. Entre ambos departamentos concentraban más del 50% de la producción mendocina, que alcanzaba las 2.100 hectáreas. Hoy ese escenario cambió drásticamente.

La combinación de un mercado prácticamente inexistente, precios bajos y el constante aumento de los costos de producción fue empujando a los productores a abandonar el cultivo o, en muchos casos, a no cosechar directamente. La ecuación económica dejó de cerrar.
En ese contexto, se multiplicaron en las últimas semanas imágenes y videos en redes sociales donde se observan membrillos tirados en los surcos, sin recolectar. “No conviene ni siquiera levantarlos para dárselos a los chanchos”, aseguran algunos productores, reflejando el nivel de desvalorización que atraviesa la fruta.
PRECIOS IRRISORIOS
La caída de precios es otro indicador contundente, incluso en el “menudeo”. Hasta hace poco más de un mes, un cajón de membrillo se vendía entre 10 y 12 mil pesos.
Hoy, en muchos casos, no alcanza ni la mitad de ese valor. Frente a este panorama, algunos productores buscan alternativas para “salvar” parte de la producción mediante la venta directa al público.

Las redes sociales y plataformas de compra-venta se convirtieron en una vía improvisada para colocar la fruta. “Vení a Cañada Seca y cosechá tus membrillos baratitos, 5 mil el cajón”, promociona Gimena en Marketplace.
En la misma línea, José Luis ofrece su producción a $8.000 el cajón, precio similar al que publica Anita. Por su parte, Mati propone membrillos “recién cosechados, con excelente sabor y calidad, ideales para mermeladas o consumo, sin químicos ni conservantes” a $10.000, aunque con descuentos a $8.000 llevando más de tres cajones.
SIN DEMANDA NI POLÍTICAS PÚBLICAS
Detrás de estas ofertas aparece una realidad más profunda: la falta de demanda y la ausencia de políticas que impulsen el consumo o acompañen al sector.
Hasta hace algunos años desde el Estado se promovía su consumo, hoy ya ni siquiera eso. El membrillo parece haberse convertido en un cultivo olvidado.

Sin embargo, no siempre fue así. Informes del SENASA del año 2021 destacaban su importancia económica y su utilización para la elaboración de mermeladas, jaleas y distintas preparaciones. “Mendoza es la principal provincia productora de este cultivo; la mayor parte de las plantaciones se encuentran en San Rafael y General Alvear”, señalaba el organismo.
Apenas cinco años después de esas afirmaciones, la realidad muestra un contraste contundente: la producción, en muchos casos, queda en el suelo. Una imagen que sintetiza la crisis de una economía regional que, lentamente, pierde protagonismo en el mapa productivo mendocino



