Los profesionales de la salud prestan especial atención a patologías como la ansiedad o la depresión ya que, en el último tiempo, han afectado a una gran parte de nuestra población y suelen derivar en hechos lamentables y hasta trágicos para los enfermos y para sus entornos. En este mismo sentido, también merece una especial visión analista el consumo de medicamentos sin la supervisión médica.
Una reciente investigación realizada por la Universidad Maimónides y el Instituto Argentino de Atención Farmacéutica halló que la mitad de los argentinos adultos hace un mal uso de los medicamentos, lo que causa la muerte de más de 700 personas y alrededor de 100.000 internaciones hospitalarias al año en el país.
Un sondeo similar que llevó a cabo la Universidad Argentina de la Empresa mostró que alrededor de la mitad de los argentinos que consumieron remedios en el último año lo hicieron sin la adecuada supervisión de un profesional de la salud.
Como se ve, a pesar de los riesgos, la mayoría de las personas forman parte de lo que algunos llaman la “cultura de la automedicación”, por eso es importante que se genere conciencia en la ciudadanía sobre los verdaderos riesgos que encierra el exceso en el uso de fármacos, su mala administración o su consumo sin el monitoreo responsable de un profesional médico. Otro problema relacionado con esto es el constante bombardeo publicitario que promueve, directa o indirectamente, el consumo de medicamentos que si bien son de venta libre, no están exentos de riesgos si la ingesta se vuelve cotidiana y no cuenta con el seguimiento médico.
Es importante adoptar una serie de medidas para evitar que la población consuma fármacos sin respetar las correspondientes indicaciones médicas, dejando en claro los serios riesgos a lo que se expone una persona cuando persiste en estos malos hábitos, cuyas consecuencias más graves son la farmacodependencia, el “enmascaramiento” de una enfermedad, las posibles reacciones alérgicas, los daños en los órganos y hasta la muerte.




