Vivir en el seno de una familia es un derecho de la niñez que contrasta con la realidad de muchos chicos en Argentina. Lamentablemente, muchas veces, la desinformación y la situación crítica económica del país llevan a que cada vez sean menos las personas que decidan adoptar a un menor. Por otra parte, un rasgo predominante entre las familias adoptantes es su preferencia por bebés o niños de hasta tres años.
Por ello, en Mendoza, la mayoría de los infantes que anhela formar parte de una familia y viven en hogares institucionalizados tiene entre 7 y 17 años. Sobre este tema, la directora del Registro Provincial de Adopción de Mendoza, Verónica Gutiérrez, aseguró ante los micrófonos de FM Vos 94.5 que vienen fortaleciendo los trabajos para visibilizar y acompañar los procesos de una manera respetuosa y transparente.
«Aunque en Mendoza, al igual que a nivel país, nos encontramos con muchos desafíos por delante, también pudimos cumplir muchos objetivos. La verdad es que se ha visibilizado bastante la temática en el último tiempo. Es bueno transparentar cuál es la situación de los niños que se encuentran en situación de adoptabilidad o de todos aquellos que han transitado vulneración de sus derechos. Esto último comienza antes del ingreso a los hogares. Es decir que como sociedad tenemos la responsabilidad de exponer y denunciar cuando existe alguna situación de maltrato o un abuso un menor», dijo Verónica Gutiérrez al principio de la nota.
Luego, se refirió al ingreso de los menores a los hogares y al proceso de adopción en la provincia de Mendoza. «Hay más de 900 chicos en los distintos hogares de Mendoza. La Convención de los Derechos del Niño establece que esos menores deben ser restituidos a sus familias de origen. Por eso, la Dirección de Derechos que depende del Ejecutivo de la provincia trabaja con esa finalidad. Entonces, de esos 900 menores sólo 177 se encuentran en situación de adoptabilidad. El promedio de vinculación es de 100 niños aproximadamente por año. Los niños ingresan por diferentes motivos a un hogar o a una residencia alternativa. Esta situación se puede dar en cualquier etapa de la niñez. A veces ingresa un menor de 17 años con un hermano de 8 y otro de 5. Esto se contrapone a las expectativas de la mayoría de las familias, puesto que quieren adoptar un bebé. Por otra parte, muchas veces por más de que haya un deseo ferviente de adoptar, las familias por la situación económica del país no están en condiciones de hacerse cargo de tres o cinco hermanitos», explicó.
«Ante ello, junto a los jueces y el acompañamiento de los equipos técnicos, se decide que vayan en adopción a distintas familias, pero con el compromiso de que se sigan viendo y mantengan el vínculo entre ellos. Esa es un poco la realidad de los procesos de adopción hoy en Mendoza», expresó Gutiérrez.
Asimismo, contó acerca del cuidado y el acompañamiento que reciben los menores en los hogares. «Si bien los niños que viven en un hogar tienen todos los cuidados, no es lo mismo que una familia. Nada es comparable con el amparo que le puede brindar una familia, aunque sea de tránsito, con un hogar. En ese sentido, nunca se va a poder igualar la estimulación y el trato individual que reciben. Por eso, desde el Poder Judicial acompañamos cualquier iniciativa que fomente el cuidado en una familia temporal. Incluso, hace poco se sancionó una ley. La idea es que esas familias temporales puedan ser un puente hasta la adopción definitiva», aseguró la directora del Registro Provincial de Adopción.
«Muchas familias han sido temporarias para varios chicos, tienen muy claro cuál es el fin. Por otra parte, a los niños se les explica bien sobre la situación. Se les habla siempre con la verdad. Se trata de que los niños realicen este tránsito de la mejor manera. Es hermoso escuchar el testimonio de las propias familias. En muchos de los casos siguen estando presente en la vida de los menores. Se busca sumar afecto, se piensa más que nada en la necesidad de los chicos y no tanto en la de los adultos», aseveró al final de la entrevista.







