Autoridades del Sindicato de Luz y Fuerza de Mendoza mantuvieron una Reunión con trabajadores de la empresa HINISA y Comisión Seccional de San Rafael, con quienes analizaron en profundidad la situación que atraviesan las Centrales Hidroeléctricas de Los Nihuiles que sufrieron las consecuencias del temporal ocurrido en enero, del que ya se cumplió más de un mes.
“Todos los compañeros presentes nos dieron su opinión sobre las diversas tareas que se están llevando adelante y sobre todo la necesidad de seguir acompañando desde nuestro Sindicato y con intervención de nuestra Federación el proceso que implica la recuperación y puesta en funcionamiento de las centrales y el seguimiento a los contratos de concesión que en principio fueron prorrogados hasta mediados de este 2025”, explicaron desde el espacio gremial.

Fuentes extraoficiales confirmaron a Diario San Rafael que hasta el momento no se intervino en las centrales. La infraestructura está severamente afectadas por la crecida en el Cañón del Atuel.
DAÑOS GRAVES
A simple vista los daños son muy graves y -según se pudo saber- se está trabajando desde la empresa para estimar los “millonarios” costos que significará poner nuevamente en funcionamiento las centrales II y III.

Hay quienes se aventuran a especular en “precios” que pueden alcanzar los 2 mil millones de dólares. Para tener magnitud, esta suma es el cuádruple que lo que exige la provincia (553 millones) en resarcimiento por regalías mal liquidadas desde 1973.
FIN DE LA CONCESIÓN
Una de las grandes preocupaciones del sector es que sucederá en caso de que no se renueven las concesiones que tiene HINISA. En 2024 venció el contrato inicial por 30 años y se prorrogó hasta mediados de 2025; en un par de meses finaliza el vínculo con la firma.

Casi por lógica, se entiende que si no hay una nueva licitación favorable (y a largo plazo) para la empresa, los capitales privados no invertirán una suma millonaria en tan poco tiempo. También hay que analizar que es difícil que alguna compañía nueva quiera hacerse cargo con “tamaña” inversión que realizar, ya que -para recuperar el funcionamiento óptimo del complejo- se demoraría al menos un par de años.
En unos meses se termina el contrato y la incertidumbre es grande. Por el momento nadie quiere pensar la posibilidad que las dos centrales queden “abandonadas”, pero es necesario que el gobierno nacional tome “cartas en el asunto” y una decisión con la situación de un complejo tan importante, no solo para Mendoza sino para todo el “frágil” sistema interconectado nacional.







