El INTA dio a conocer un mapa estratégico que permite orientar a productores y propietarios rurales del oasis sur de Mendoza —especialmente en las cuencas de los ríos Atuel y Diamante— sobre qué cultivos son más adecuados según el tipo de suelo.
La herramienta, elaborada por técnicos de la Estación Experimental Rama Caída, pone el foco en un aspecto fundamental: la textura del suelo. Este factor, determinado por la proporción de arena, limo y arcilla, influye directamente en la retención de agua, el desarrollo de las raíces y, en definitiva, en el rendimiento de los cultivos.

De acuerdo al estudio, los suelos livianos —como los arenosos— permiten una rápida infiltración del agua y favorecen el crecimiento radicular, aunque requieren riegos más frecuentes. En tanto, los suelos de textura media ofrecen un equilibrio ideal entre drenaje y retención, lo que los convierte en aptos para una amplia variedad de producciones. Por su parte, los suelos pesados, con mayor contenido de limo y arcilla, retienen más humedad y nutrientes, pero exigen un manejo más preciso del riego para evitar anegamientos.
Desde el organismo remarcaron que conocer estas características permite optimizar el uso del agua, elegir mejor los cultivos —como la vid en suelos francos o las hortalizas en terrenos con mayor retención— y reducir costos mediante una fertilización más eficiente.
El mapa constituye una base técnica de gran valor para la planificación productiva, aunque recomiendan complementarlo con análisis específicos en cada finca para lograr resultados más precisos.
De esta manera, el INTA aporta una herramienta concreta para mejorar la productividad y la sustentabilidad en una de las regiones agrícolas más importantes del sur mendocino.







