Con una agenda cargada de propuestas culturales, protocolares y recreativas, quedó todo preparado para el 62° Encuentro Binacional Argentino–Chileno Paso Pehuenche, que se realizará los días 13, 14 y 15 de febrero en la Explanada del Cerro Campanario.
La celebración convoca a vecinos, turistas y autoridades de ambos países en un espacio que combina integración, tradición y fraternidad, en pleno marco cordillerano.
El encuentro es uno de los eventos más representativos de la relación entre Argentina y Chile en la región, y cada edición renueva el objetivo central: fortalecer los históricos lazos de hermandad mediante actividades compartidas, expresiones culturales y una presencia institucional que refuerza el valor del corredor y del vínculo binacional.
MÚSICA, ACTOS PROTOCOLARES Y ACTIVIDADES PARA TODA LA FAMILIA
La programación comenzará el viernes 13, desde las 19 horas, con una jornada centrada en la música en vivo en el escenario principal, con un recorrido por sonidos tradicionales y populares de ambos lados de la cordillera.

El sábado 14 tendrá su tramo más protocolar desde las 11 horas, con la Liturgia de Acción de Gracias y luego el acto oficial con participación de autoridades argentinas y chilenas. Más tarde se realizará el vino de honor en el Pabellón Binacional. La jornada continuará con actividades conjuntas y, desde las 19, volverán los shows musicales en el escenario principal.
GASTRONOMÍA, ARTESANÍAS Y STANDS BINACIONALES
Durante los tres días, el público podrá recorrer un espacio con foodtrucks, gastronomía regional, artesanías y stands binacionales, donde productores y emprendedores de ambos países compartirán sabores, saberes y tradiciones, apuntalando el intercambio cultural y el movimiento turístico.
Uno de los grandes atractivos será la participación de conjuntos folklóricos argentinos y chilenos, que pondrán en valor expresiones artísticas identitarias y una cultura común construida “al abrigo” de la Cordillera de los Andes.
Más allá del espectáculo, el Encuentro Binacional Paso Pehuenche funciona como un punto de encuentro simbólico y real: consolida integración, diálogo y cooperación, y vuelve a posicionar a la zona como un espacio clave para el turismo y el desarrollo regional, reafirmando el espíritu de unión entre Argentina y Chile.







