La importante bajante en el embalse El Nihuil ha generado el reclamo de los vecinos y operadores turísticos de la zona. Sin embargo, desde el Departamento General de Irrigación, la lectura técnica apunta a un fenómeno estructural. Santiago del Río, Ingeniero Agrónomo y subdelegado de Aguas del Río Atuel de la DGI, explicó que, si bien la imagen del lago es impactante, responde a un pronóstico de escurrimientos inferior al esperado y a un sistema de prioridades donde el riego agrícola y la generación eléctrica dictan el movimiento del recurso.
UN CONTRASTE MARCADO: 2025 VERSUS 2026
La situación del embalse en este febrero de 2026 dista mucho de la abundancia relativa de las temporadas anteriores. Del Río señaló que los ingresos de agua desde la alta montaña han caído por debajo de todas las proyecciones. «El año pasado, para esta misma fecha, estábamos a solo 50 centímetros de que el agua pasara por encima del vertedero en El Nihuil. Hoy, la realidad es diametralmente opuesta: estamos a 50 centímetros, pero de la cota mínima ambiental», comparó al inicio de la nota que brindó a FM Vos 94.5.
«Los ingresos que estamos teniendo al embalse son incluso inferiores a los que pronosticamos en octubre. Esto nos ha obligado a ejecutar planes de riego súper restrictivos, con muchos menos turnos de los que hemos tenido en otras temporadas», continuó explicando.
EL FACTOR ELÉCTRICO Y LA DEMANDA AGRÍCOLA
Uno de los puntos de fricción es el manejo del agua entre los dos grandes embalses de la cuenca: El Nihuil y Valle Grande. El Subdelegado aclaró cuál es la función del Departamento General de Irrigación. «Es fundamental aclarar que el manejo entre El Nihuil y Valle Grande está a cargo de las concesionarias hidroeléctricas. Ellos, por contrato, tienen la facultad de erogar agua según la demanda energética que necesiten generar. Nosotros, desde Irrigación, controlamos la demanda agrícola y la calidad del agua», aclaró.
«Aunque hubo lluvias puntuales que permitieron cortar algunos canales y mantener algo de cota, el balance general sigue siendo deficitario porque el agua que entra por arriba es mucho menos que la que sale por debajo para riego y energía», añadió.
IRRIGACIÓN ASEGURA QUE EL AGUA NO ESTÁ CONTAMINADA
La drástica reducción del espejo de agua de El Nihuil ha dejado al descubierto grandes bancos de vegetación acuática —conocida popularmente como «lama»— y extensas zonas de barro. Esta situación genera un evidente malestar visual y olores en las costas que impactan directamente en la actividad turística de la zona, que depende de la imagen del lago para atraer visitantes.
Respecto al impacto visual, el ingeniero Santiago del Río contó que no se trata de un crecimiento desmedido de la vegetación, sino de una cuestión de visibilidad. «Al bajar el espejo de agua, la lama queda expuesta sobre las costas. No es que haya más lama que otros años, sino que se ve más. Hoy estamos en una cota tan baja que esos bancos quedan a la vista, pero los monitoreos analíticos confirman que la calidad del agua es normal; no hay contaminación ni organismos que afecten la ecología del lago», explicó el funcionario de Irrigación, llevando tranquilidad sobre la sanidad del recurso hídrico.
Asimismo, la presencia de fauna en sectores inusuales ha llamado la atención de los residentes. Se ha observado que diversas especies, como los flamencos, se acercan cada vez más a las orillas y a las zonas habitadas. Según el organismo, este fenómeno no indica un desequilibrio, sino un comportamiento natural de adaptación: al retraerse el agua, las aves simplemente siguen la nueva línea de costa buscando las áreas de alimentación que quedan a menor profundidad y que ahora son más accesibles.
UNA SITUACIÓN RECURRENTE EN LA ÚLTIMA DÉCADA
Frente a la queja de los prestadores turísticos que ven amenazadas sus inversiones, Del Río sostuvo que la situación actual, aunque dura, no es inédita ni excepcional si se mira la serie histórica reciente. «Es llamativo que hoy el reclamo sea tan impulsivo, porque si miramos los valores históricos de 2014 a la fecha, en casi ocho de esos diez años hemos tenido situaciones similares. En 2014 estuvimos incluso un metro por debajo de la cota actual y tuvimos que pedir autorización a Ambiente para seguir operando», recordó, y pidió a los vecinos del distrito y los propietarios de viviendas de fin de semana que se encuentran en el club a que apelen a su memoria.
«Los últimos dos años fueron mejores y quizás eso generó una falsa sensación de normalidad, pero la crisis hídrica es la regla, no la excepción. Tratamos de coordinar con turismo, pero hay prioridades de uso y cotas operativas de seguridad en Valle Grande que limitan lo que podemos hacer con el recurso», enfatizó.
LA VOLUNTAD DE TRABAJO CONJUNTO
A pesar del escenario restrictivo, el Subdelegado insistió en que el manejo del Atuel no es improvisado. Las decisiones se toman en base a modelos matemáticos y proyecciones de deshielo, buscando un equilibrio —muchas veces imposible de alcanzar plenamente— entre el agricultor que necesita regar, la empresa que debe generar energía y el sector turístico que necesita el paisaje.







