La crisis del sector industrial ha escalado hasta las puertas del Congreso de la Nación. En una jornada marcada por la unidad de diversas cámaras empresariales, la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) presentará hoy un proyecto de ley que busca frenar la sangría de puestos de trabajo y declarar la emergencia económica para el sector. Rubén Palau, referente de APYME Mendoza, dialogó con FM Vos 94.5 sobre la crudeza de los datos de desempleo, el impacto de la apertura importadora y las consecuencias de la economía enfriada en este 2026.
Un frente unido ante la emergencia
Por primera vez en años, Cámaras de sectores tan diversos como el textil, el juguete y la metalmecánica han dejado de lado diferencias ideológicas para llevar un reclamo unificado a los legisladores nacionales. «Nos hemos puesto de acuerdo porque nos atraviesa un problema común. Vamos a presentar en el Congreso un pedido de declaración de emergencia económica para el sector industrial, que incluya una moratoria previsional y un plan de regularización de deudas con el ARCA. No es una movida partidaria; queremos que los senadores y diputados vean que la situación es grave», sostuvo Palau al inicio del reportaje
«El gobierno nacional no nos atiende, por eso buscamos interlocutores que sean un poco más blandos y que al menos escuchen la problemática de quienes sostenemos el empleo genuino en las provincias», continuó diciendo.
El mapa del desempleo: más allá de los grandes centros urbanos
Los recientes datos del INDEC muestran un aumento de la desocupación en 2025 y lo que va de 2026, pero Rubén Palau advirtió que las estadísticas oficiales no alcanzan a captar la profundidad del drama social en las periferias regionales. Esta realidad evidencia lo que el dirigente denominó el punto ciego del INDEC. «Los laboratorios estadísticos miden el Gran Mendoza o el Gran Córdoba, pero no testean lo que pasa en la periferia de San Rafael, Malargüe o General Alvear. Allí, el pequeño productor, el comercio de cercanía y los servicios están sufriendo una desocupación tan grande como la de las zonas urbanas, pero que permanece invisible porque no hay organismos que la midan en el territorio», explicó el presidente de APYME Mendoza.
Por otra parte, dicha falta de visibilidad estadística coincide con la aplicación de lo que Palau describió como el enfriamiento como receta económica por parte del gobierno nacional. Se está intentando controlar la inflación enfriando la economía a través de ajustes y una apertura indiscriminada de las importaciones. El problema es que cuando enfriás tanto, el consumo simplemente desaparece», alertó.
Según el referente pyme, esta parálisis ya no distingue sectores. «Excepto en áreas macro como la minería o el petróleo, que de todas formas han tenido mermas en el empleo, el resto del entramado productivo se está apagando ante la falta de tracción en las ventas», señaló.
La polémica de la apertura y los precios de competencia
Uno de los puntos de mayor fricción en el debate actual es la entrada de productos importados. Mientras el consumidor celebra precios más bajos, la industria local denuncia una competencia desigual que amenaza su existencia. «Se habla de que ahora los argentinos pueden comprar neumáticos o fideos más baratos, pero miremos los números de 2025: la importación de maquinaria agrícola creció un 121%, la de juguetes un 87% y hasta los lácteos un 95%. Producimos trigo y carne, pero estamos importando fideos secos y productos cárnicos de forma masiva», observó el entrevistado.
«No se trata de ‘cazar en el zoológico’, como dicen algunos sectores; se trata de que si abrís netamente la economía cuando el mundo entero se está cerrando por las guerras, destruís tu propia capacidad de producir. El costo de la logística y el petróleo, influenciado por el contexto internacional, es el verdadero motor de la inflación que el gobierno no menciona», declaró.
Los formadores de precios y el rol de la publicidad
Para el referente de APYME, la pérdida de competitividad de las pequeñas empresas no se explica únicamente por la apertura de las importaciones, sino por una estructura de mercado interno dominada por la concentración de poder de los grandes grupos económicos. Esta distorsión se hace evidente en el comportamiento de los holdings de la alimentación, que operan como reguladores de facto del mercado. «Existen grandes formadores de precios que manejan productos determinados y sostienen la inflación alta por propia decisión. Cuando se intenta discutir la estructura de costos, el argumento recurrente es que gran parte del precio final se destina a la publicidad o al merchandising», expuso Rubén Palau.
Según el dirigente, este esquema genera un pacto silencioso donde las grandes corporaciones marcan la cancha, dejando fuera de juego a la PYME que no cuenta con ese poder de fuego publicitario para posicionar sus productos.
A esta presión interna se suma el factor petróleo como una variable externa que asfixia la producción local. «Por más que se intente invisibilizar, el conflicto bélico internacional influye notablemente en los costos de logística de cualquier PYME mendocina. Es un factor fundamental que impacta directamente en los precios y representa una carga que la industria nacional hoy no puede compensar sin algún tipo de ayuda o política de fomento del Estado», concluyó Palau. Sin duda alguna, esta combinación de concentración económica y costos logísticos al alza configura un escenario crítico para la supervivencia del entramado industrial de la provincia







