Paz, con seis meses en el poder, enfrenta la peor crisis económica del país en cuarenta años derivada de una escasez de dólares.
Paz «tiene dos caminos: una decisión suicida, militarizar, o (…) la pacificación, transición, elección en 90 días», dijo Morales este domingo durante su programa semanal en la radio del movimiento cocalero Kawsachun Coca.
Los manifestantes se resisten a las reformas que busca su gobierno y lo acusan de no escuchar sus reclamos. Mientras que Paz asegura que Morales está detrás de las protestas.
Desde hace tres semanas, decenas de carreteras de acceso a La Paz, sede de gobierno, son bloqueadas por manifestantes, lo que ha provocado escasez de alimentos, medicinas y combustibles en la ciudad y agudizado los efectos de la inflación, que en abril fue del 14% interanual.
«Para que no haya muertos, para que no haya heridos, la pacificación pasa por» su renuncia y que un «presidente de transición» convoque a comicios en ese plazo, precisó.
El gobierno boliviano ha denunciado ante la OEA que estas movilizaciones tienen el objetivo de «alterar el orden democrático» y acusó a Morales, prófugo por un caso de presunta trata de una menor, de instigarlas.
Presidente entre 2006 y 2019, el líder cocalero fue impedido de participar en las presidenciales del año pasado tras un fallo constitucional que limitaba las reelecciones.







